Eran lobos disfrazados de corderos

JOSE MASTANDREA

El partido parecía cerrado. Con ese toque del "Tornado" Alonso, con ese gol que hizo temblar al Parque Central, el Atlético Paranaense parecía liquidado y sólo se veía venir el segundo gol tricolor. Pero no. Los brasileños eran lobos disfrazados de corderitos. Ese 1 a 0 no los amilanó. No los liquidó, ni siquiera los alteró. Siguieron jugando como si nada. Siguieron pegándole de punta y para arriba, nada de "jogo bonito". Y esa receta mezquina terminó dándoles resultado. Porque en un contragolpe, Oldoni marcó el 1 a 1 y en la hora, un tonto penal de Caballero le dio la posibilidad del triunfo a Marcos Aurelio. Ahora se puso difícil. No es imposible.

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