El jueves pasado, la selección celeste que se prepara para jugar un amistoso ante Venezuela en Maracaibo entrenó en doble horario y por la tarde el maestro Oscar Washington Tabárez se llevó una sorpresa -de origen familiar- por demás grata.
En efecto, en dicha ocasión el técnico de los celestes recibió la inesperada visita de una de sus hijas, que llegó acompañada de su hijo, Santiago.
El nieto del maestro no sólo miró la práctica, sino que quiso que le sacaran fotos con varios futbolistas de la selección, ya que -según confió el abuelo, no sin una buena dosis de orgullo, un rato después que la hija y el nieto se marcharan para la casa- el botija, que tiene 8 años, "hasta hace poco no mostraba un mayor interés por el fútbol, pero parece mentira el efecto disparador que pueden tener algunos acontecimientos como el del Mundial de Alemania; ahí empezó a mirar los partidos por televisión, a conocer a los jugadores, a interesarse y ahora casi podría decir que se pasó para el otro lado, porque está tan arriba de lo que pasa en el fútbol de todas partes, que hay días que me llama por teléfono y me pregunta: `Abuelo, ¿viste cómo salió el Arsenal?`, y de repente yo, por el trabajo, todavía no tuve tiempo de enterarme, así que hasta paso vergüenza, porque entonces me dice: "¿Y cómo es que vos no estás enterado?"