Preguntas a la AUF
Quisiera saber cuál es el programa de gobierno del señor Corbo en la AUF. ¿Habrá reducción de cantidad de clubes en Primera División? (hace ya 20 años se realizó un estudio que dejaba en claro que no puede haber más de 10 ó 12 equipos en Primera). ¿Jugaremos con un verdadero régimen local-visitante para cuando Peñarol y Nacional sean visitantes (como se juega en todas partes del mundo)?
¿Respetarán los clubes la norma que prohibe la utilización del escenario principal para las divisiones formativas (salvo la Tercera), para mantener en buen estado el campo de juego para los partidos de Primera? ¿Se seguirán televisando todos los partidos de Peñarol y Nacional? (Desde que se transmiten los partidos las concurrencias son malas y ni en los clásicos se agotan las entradas).
Estos son puntos básicos de una larga lista para poder hablar de "cambios". Si no se llevan a cabo por lo menos para el año que viene, la situación actual no la cambia nadie.
Martín - Montevideo
Progreso-Cerrito
El tema que voy a comentar es sobre el partido del domingo 20 de julio entre Progreso y Cerrito en el Estadio Centenario. Este partido fue arbitrado por el juez Luis Larrañaga, quien debutaba en Primera División.
Hasta el minuto 60 había hecho un aceptable trabajo (aunque sacó demasiadas tarjetas para mi gusto), y en ese momento, en cuestión de segundos, los jugadores de Cerrito hicieron dos faltas, la segunda de las cuales sobre el delantero de Progreso Néstor Silva, a quien, con el juego detenido, le hicieron terrible foul y le dieron además un pelotazo en la espalda.
Todos los que estábamos mirando el partido pensábamos que el expulsado iba a ser algún jugador de Cerrito, pero ante el estupor de hinchas y jugadores, el que resultó expulsado fue el jugador de Progreso, no se sabe si por alguna incorrección verbal o qué. No sólo condicionó el resultado de ese encuentro, sino que además se lo sancionó con tres partidos.
Ya es hora de que los jueces tengan en cuenta que con una decisión totalmente errónea perjudican terriblemente a los cuadros chicos, que no tienen tanto recambio de jugadores.
Mez - Montevideo
Periódo de pases
¡¡Por favor, explique Sr. Contador, expliquen Sres. Consejeros!!
Una vez más, y esta vez no de la mano del Sr. Francisco Casal, se van jugadores de Peñarol en plena competencia. Hace muchos años fue Marcelo Otero, el año pasado fue Marcelo Tejera y hoy son Pouso y Méndez y la posible partida de Vigneri. Quizás el Lector se pregunte cómo pueden pasar estas cosas, y estas cosas pasan porque los dirigentes del fútbol uruguayo y en este caso puntual de Peñarol -expertos en hacer lo contrario al raciocinio- llegan a acuerdos con los empresarios que permiten tales situaciones. No hay otra. Conforman un calendario a favor de los empresarios, que le permite a éstos jugar con la voracidad de los dirigentes por hacerse con la ficha de tal o cual jugador, más para que no lo tenga el otro que por tenerlo para sí. Pero siempre aparecen cláusulas que abren el camino a efectos de que el jugador realice su sueño. Así, al empresario le queda el camino expedito y le sirve más ofrecer un jugador que está luciendo la camiseta de Peñarol, como en los casos mencionados. ¿Y al Club qué le queda ?
El tema pasa, y piénsenlo Sres. Dirigentes, por marcar el inicio de la temporada para setiembre, luego que cierra el período de pases en Europa, y allí se vería qué hacen los empresarios con los jugadores que no pudieron ser colocados. Se trata de hacer pesar más la oferta y la demanda en el momento mas favorable y hacer públicos dichos arreglos, a los efectos de que los hinchas puedan saber a carta cabal lo que puede pasar.
En suma, han cambiado los empresarios y Peñarol sigue dirigido por los mismos, y a Peñarol y a sus hinchas, en plena competencia, les vuelven a llevar jugadores. ¿Sería alguien tan amable de explicármelo?
Ricardo Revello - Geisenhausen, Alemania
Los males del fútbol
Esta situación generada con la ida de los jugadores al exterior, en plena disputa del campeonato uruguayo, tiene una lectura bastante clara que algunos no quieren o no pueden ver.
Desde que el Sr. Francisco Casal se dispuso a vender jugadores a mejores mercados, como intermediario con un escaso porcentaje de la venta, el panorama del fútbol uruguayo comenzó a cambiar. Al Sr. Casal no le interesaba ser un mero "intermediario" sino adquirir la ficha completa del jugador a cambio de unos pesitos para las instituciones. Así, a la hora de vender, las ganancias serían abismales. Para que el Sr. Casal tenga suficientes ganancias, el fútbol uruguayo y sus instituciones deben estar fundidas.
Los números avalan esta teoría. En primer lugar, si los clubes grandes de nuestro país fuesen campeones a nivel internacional y tuviesen veinte o treinta mil socios activos que ayuden a bancar los presupuestos, las míseras sumas ofrecidas por estos "mártires", no colmarían las necesidades de los clubes, y las cifras a percibir para vender las fichas serían notoriamente superiores.
Esta historia se podría modificar si en el querido paisito alguien respetara las leyes; pero como eso no ocurre, los clubes seguirán siendo "violados" y nuestro fútbol agravará su situación.
Los números que perciben los clubes por derecho de televisación son limosnas.
Para que usted sepa, el minuto en televisión abierta o por cable en Uruguay se cotiza en el entorno de los U$S 400 - 700. Haga usted la cuenta de cuánto se debería pagar por comprar un producto que tenga una duración de 90 minutos al aire.
Hoy los clubes reciben por mes aproximadamente 45 mil dólares por vender su imagen. Estamos hablando de un promedio de cuatro partidos mensuales, a razón de 12 mil dólares, monedas más monedas menos, por partido. ¿Sacó cuentas?.
La teoría indica que al Sr. Casal y sus fieles no les conviene que al estadio concurran 70 mil personas por partido, es mucho más conveniente que sean 70 mil los televisores encendidos. Uruguay es el único país del mundo en donde el partido se televisa en directo en la misma ciudad donde se está jugando. La pregunta es: ¿nadie puede detener este atropello teniendo en cuenta que todos pretendemos salvar a nuestro principal deporte?
Gustavo Ubal - Jacksonville, EE.UU.