El lunes 21 tendrá lugar un hecho del que no se puede estar ajeno. La célebre actriz francesa Dominique Sanda debutará en el teatro en castellano, agregando así un eslabón más a una carrera sumamente creativa e inquieta, que edificó con magníficas interpretaciones bajo las órdenes de los más grandes directores cinematográficos europeos y americanos, desde Visconti y John Huston hasta Robert Bresson y Louis Malle.
Ese gran paso lo dará en Buenos Aires con la obra Misterio del ramo de rosas, de Manuel Puig, con dirección de Luciano Suardi.
Esta pieza, de sólida estructura dramática, presenta dos personajes femeninos que no están definidos por su nombre sino por su rol. Así, paciente y enfermera entablarán un juego que entreteje la intriga romántica y la policial, fundiendo géneros muy diversos.
Esa mezcla de géneros permitirá un juego en el que se funden identidades y vuelo poético, para trazar la imprecisa distancia entre la realidad y los sueños. La actriz parisina saldrá a escena acompañada de la intérprete argentina Cristina Banegas, en la sala Multiteatro, de la calle Corrientes, con escenografía y vestuario a cargo de Jorge Ferrari.
NOVEDAD. A la sorpresa de poder ver a esta gran representante del cine europeo interpretando un personaje en español se suma la originalidad de la propia pieza, que nunca fue estrenada en el circuito comercial hispano. Curiosamente la obra tuvo mucho éxito en otras lenguas, siendo una de las favoritas del autor.
En 1987 Puig viajó a Londres para ver el estreno de su creación en el teatro Donmar Warehouse, con Brenda Bruce y Gemma Jones, y un año después asistió al estreno en Los Angeles, con Anne Bancroft y Jane Alexander, cumpliendo su sueño de verla representada por una de las grandes estrellas de Hollywood.
Luego la pieza se hizo en Italia, Alemania y Dinamarca, entre otros países, llegando a la Argentina en 2000 para un público restringido. A cargo de Roxana Randón y Ana Padilla, fue presentada en carácter de prueba en el Conservatorio de Arte Dramático por Mónica Buscaglia. El texto también ha conocido varias ediciones en diversos idiomas, entre ellas una en español por cuenta de Beatriz Viterbo Editora.
Representante de toda la vitalidad de los años `60, a Sanda le tocó protagonizar un cine apasionado, revolucionario y altamente creativo. A los 18 años comenzó a trabajar como modelo y un año después fue convocada por Robert Bresson para desempeñarse en el protagónico de Una mujer dulce. "Bresson fue el padre artista que nunca tuve, el que me indicó el camino a seguir", declaró recientemente a la prensa.
Luego de haber entrado por la puerta grande del cine no le faltaron papeles de interés, entre los que sobresalieron Grupo de familia, de Visconti, y El emisario de Mackintosh, de John Huston. Títulos como El conformista, de Bernardo Bertolucci, El jardín de los Finzi Contini, de Vittorio de Sica y Sin motivo aparente, de Philippe Labro, le hicieron atravesar fronteras para ser conocida en todas partes del planeta.
"Debo confesar que soy muy rigurosa a la hora de elegir los guiones, pero eso no significa que no haya protagonizado películas que hoy deseo olvidar", manifestó en 2004 cuando recibió la condecoración de Caballero de la Orden de Honor.
Menos conocida, quizá, sea su carrera en teatro (tanto en francés como en italiano), que incluye hitos de la talla de La dama del mar, de Henryk Ibsen, bajo dirección de Bob Wilson, quien convocó más de una vez a la actriz. O Relaciones peligrosas, de Laclos, a cargo del director Mario Monicelli.
En Argentina, donde reside desde hace años, actuó en los largometrajes Garaje Olimpo, El viaje, Yo la peor de todas y Guerreros y cautivas, siendo este debut del lunes 21 la primera vez que subirá a la escena argentina. "Estar viviendo en Buenos Aires significa, en términos económicos, ganar menos que trabajando en Europa o Estados Unidos, pero el dinero no es todo: el dinero no compra la felicidad, que es lo más entrañable que poseo", declaró la actriz.
EQUIPO. La presentación en la sala Multiteatro (donde China Zorrilla presentó Camino a la Meca), cuya producción va por cuenta de la Fundación Internacional Argentina, está apoyada por un equipo de primera línea.
El director Luciano Suardi, discípulo de Alejandra Boero, Augusto Fernández y Vivi Tellas, cuenta con una importante trayectoria como actor, director y docente, habiendo trabajado a las órdenes de artistas de la talla de Daniel Veronese, Agustín Alezzo y Alejandro Tantanian, entre otros.
Por su parte, la actriz Cristina Banegas cuenta con más de 30 años de trayectoria, desempeñándose como actriz, cantante y directora. Partícipe en 36 películas, 21 programas de televisión y 23 obras teatrales (la última, ¿Quién le teme a Virginia Woolf?), Banegas ha transitado por los grandes textos de la literatura universal, consagrándose como una de las intérpretes más dúctiles y completas de su generación. Sin duda será una velada de lujo, para alquilar balcones.
Adopciones
De profundos ojos claros y ademanes señoriales, Dominique Sanda llegó a la Argentina en 1988 para rodar Guerreros y cautivos, basada en un cuento de Borges. La filmación se hizo en la provincia de Río Negro, donde fue cautivada por el paisaje. También se enamoró del profesor de filosofía Nicolás Cutzarida, con quien contrajo matrimonio. "Mi destino está aquí, en esta Argentina que me brindó amor, cariño y un gran respeto".