J. G.
"No, todavía no firmé. Al mediodía se reunía la gente dueña de mi pase con la directiva del club. Esperemos que no haya ningún problema ya que de palabra estaba todo arreglado".
Las palabras de Alejandro Delorte en la mañana de Los Aromos desprendían tranquilidad. Más allá del momento político que viven los carboneros, el delantero argentino está conforme con su llegada a Peñarol. Y no es el único.
El técnico aurinegro Gregorio Pérez ya lo tuvo en Olimpo de Bahía Blanca y sabe lo que puede esperar de él: "Es un jugador que tiene buenas condiciones técnicas, con buen remate. Es un delantero de área, pero que también descarga muy bien. Cabecea bien, pero no sólo por su estatura, sino que tiene otras cosas interesantes".
Ante tamaña presentación y respaldo es lógico que el lungo argentino esté tranquilo.
-¿Cómo te recibió el grupo?
-Muy bien. La verdad que estoy muy contento de poder integrarme rápidamente a los entrenamientos, a conocer a los compañeros del plantel, algo que es fundamental para la convivencia. Como al cuerpo técnico, tanto a Gregorio como a Guillermo ya los conocía, conocer a los compañeros era lo más importante. Ahora estoy tranquilo por haber llegado acá y ya estar trabajando con el grupo.
-¿Cómo estás físicamente?
-Bien. Estuve hablando con el "profe" (Modesto Turrén) y estoy casi a la par de los compañeros. Tal vez me falte trabajar diferenciado en algún entrenamiento para reforzar ciertos aspectos, pero me mantuve haciendo la mitad de la pretemporada con Olimpo y después estuve trabajando con un profe para no perder físico y no dar ventajas. Creo que los resultados fueron satisfactorios, el "profe" me dijo que me había visto bien y con el correr de los días me voy a poner 10 puntos.
-¿Vas a jugar los amistosos en Italia?
-Depende de Gregorio y de cómo me vea en estos días. A priori viajaría con el plantel y capaz que en algún partido puedo jugar algunos minutos.
-¿Qué te dijo Gregorio?
-Hablamos muy poco. Me presentó al equipo y me dijo que me sintiera cómodo, que él estaba muy contento de que haya arreglado. Yo ya lo conozco, sé como se maneja y esperemos que con el sacrificio de los compañeros y con el trabajo de él y su grupo podamos estar peleando el campeonato.
-Los colores no cambiaron.
-No, es cierto (risas). Hasta la ropa de entrenamiento es muy similar. Además me encontré con un muy lindo predio y gente muy buena. La ciudad, al menos lo poco que recorrí es hermosa. Esto va a llevar a que uno se sienta mucho más cómodo, se adapte más rápido. Son pequeñas cosas que ayudan en la vida diaria y son un apoyo importante para rendir lo mejor posible cuando uno entra a la cancha.
-¿Ayuda tener a Capria de compañero?
-Sí. No había tenido la posibilidad de conocerlo y solamente lo había enfrentado, pero me encontré con un tipo bárbaro. La verdad que todos los muchachos, a pesar de que tuvimos poco tiempo, me han tratado de maravillas y eso, como decía recién, también ayuda a que las cosas salgan de la mejor manera para estar con Peñarol arriba.
-¿Tuviste alguna repercusión de los hinchas?
-No. Se ve que todavía no me reconocen mucho. Además tampoco salí demasiado en el tiempo que estuve acá, no he estado mucho en la calle. Sí me lo hicieron sentir cuando llegué al aeropuerto: me dijeron que había que salir campeón.
-¿Con qué objetivo venís?
-En lo grupal es pelear el campeonato. Y en lo personal intentaré rendirle al equipo y a Gregorio, que me tuvo la confianza suficiente como para traerme. Intentaré hacer la mayor cantidad de goles.
-¿Te llegaron todos los problemas que afectan a Peñarol fuera de la cancha?
-No. Me enteré cuando supe que estaba la posibilidad de venir y me interioricé un poco más en el tema, pero trato de pensar poco en eso. Yo vine a jugar al fútbol y esos son problemas de la dirigencia, de la gente que maneja al club. Uno está para jugar y, durante la semana o cuando entra a la cancha, esas cosas no repercuten para nada.