Viernes | 04.08.2006
Montevideo, Uruguay | 05:48
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crece el comercio interno y externo de los caballos criollos
Fuerza y resistencia vende Uruguay
Herramienta fundamental en las actividades rurales, el caballo criollo se destaca frente a otras razas por sus habilidades y dedicación al trabajo. Son propios del sur de Brasil, Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay. Empiezan a ser apreciados en otras partes del mundo.

POR MARTHA AGUIAR

Fue el caballo que montó Artigas en las batallas que llevaron a la independencia. Traído desde España por los conquistadores, había sido producto de la cruza con moros y escogido entre los más fuertes, para poder soportar los rigores de la travesía. Por sus aportes al desarrollo de la economía y la sociedad fue declarado de interés patrimonial. El criollo ha sido siempre el que mayor expectativa despierta en la región. Los premios a las cualidades de la raza han aumentado el incentivo de las cabañas.

"La región ha vendido caballos criollos a Francia, España, Italia y Alemania. La raza se seleccionó suelta, en estado salvaje en Sudamérica. La cría lo fue dirigiendo hacia un caballo más deportivo, pero manteniendo las características originales. Es un caballo versátil, que puede cumplir con tareas de campo, salto y equitación o equinoterapia con la misma eficiencia. En actividades que podrían requerir la presencia de distintas razas, el criollo se desenvuelve a la perfección", dijo Alvaro Rubio, encargado de Septiembre, la cabaña de Jorge Cordero.

Ubicada en José Ignacio es la única que ha clasificado animales para competir en el Freno de Oro, el premio máximo que se otorga en Esteio, la Feria Rural de Porto Alegre. Para que haya una idea de las exigencia de la prueba, basta explicar que reciben la inscripción de unos 1400 caballos y terminan compitiendo 44 machos y 44 hembras. Los premios que alcanzan los criadores oscilan los cien mil dólares, mientras que las competencias reúnen cerca de quince mil personas en el rodeo.

UN LARGO CAMINO. Un caballo criollo sorprende por sus hazañas: es capaz de recorrer 750 kilómetros en 15 días "y regresar al galope, como si nada", cuenta Alvaro.

A esa dura prueba, que se realiza en Uruguay, se la conoce como La Marcha. Este año los caballos llegaron a La Jacinta, una estancia en Maldonado, propiedad de Cordero. En la Rural del Prado, también se realizan pruebas e exhibiciones que permiten que caballos y jinetes clasifiquen para otros premios de gran jerarquía, como los que se entregan en Brasil.

Claudio Fernández, es propietario de El Establo, un centro de adiestramiento. Ha sido campeón de Paleteada, una de las habilidades que se le pide al caballo criollo.

"La prueba consiste en liberar a un novillo por una cancha de 110 metros de largo, atrás de él van jinete y caballo. La idea es dominar al novillo en mitad de la cancha, apretarlo contra las muros, hasta lograr que cambie de dirección y vuelva hacia el punto de partida. Se trata de demostrar que el caballo vence al novillo", explicó Fernández.

En total, existen unas siete pruebas que puede llevar adelante un criollo. Entre ellas, La Rayada, donde al caballo se lo frena en seco sin que jinete y animal se desestabilicen.

Un buen criollo tiene que ser despierto y tener agudos reflejos. Al mismo tiempo cumplir con las características de su sello racial. "Debe tener armonía en el paso, trote y galope. Los jueces observan los aplomos, la alineación de las manos y patas, la silueta, el cuello liviano, la postura de las orejas y una linda cabeza", dijo Claudio.

Agregó Fernández que califican también los movimientos y la armonía del caballo, al que se le pide paso, trote y galope. Observan los aplomos, la alineación de las manos y de las patas, la silueta, el pescuezo liviano, las orejas y una linda cabeza.

Dos yeguas de la Cabaña Septiembre partirán para competir en Esteio por el Freno de Oro, el mayor galardón al que pueden aspirar. Viajan junto a Alvaro Rubio por la autopista dentro de un trailer. Deben soportar unas catorce horas de viaje y dos días en la Aduana del Chuy.

"El traslado les produce stress, porque van paradas, imposibilitadas de moverse o echarse y llegan contracturadas. La idea es estar una semana antes para que los animales puedan bajar la presión, acostumbrarse al lugar, de modo que el viaje no afecte el rendimiento en las pistas", dijo.

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