JOSE MASTANDREA
Gregorio Pérez tuvo una jornada movida. Ayer, después del mediodía, llegó a la sede aurinegra donde fue recibido en pleno por el Consejo Directivo de Peñarol.
El técnico fue saludado efusivamente por los funcionarios del club y también por varios dirigentes que lo esperaron con una sonrisa y los brazos abiertos.
Fue confirmado como el nuevo técnico de Peñarol (acordó un contrato por un año pero puede ampliarse a dos) junto al profesor Modesto Turrén, Guillermo Sanguinetti como ayudante de campo y Rosario Martínez como entrenador de Tercera División.
La reunión fue distendida y no hubo nombres sobre la mesa del Consejo Directivo.
Hubo coincidencia en que debe haber una "transformación" en el actual plantel de Peñarol. "Hay que reconstruir el grupo", dijo el técnico a los medios cuando dejó la sede aurinegra.
"Peñarol no es un riesgo ni un fierro caliente. Dirigir a Peñarol es un orgullo y un gran desafío", indicó Gregorio, después de anunciar que asumirá el lunes en horas de la tarde en Los Aromos.
ALTAS Y BAJAS. Sobre las posibles altas, señaló que "los dirigentes están dispuestos a concretar incorporaciones. No se analizó ningún nombre en particular. En primera instancia, vamos a delinear la estructura del actual plantel. Veremos quiénes siguen y los jugadores que deberán gestionar su futuro en otro club".
Extraoficialmente trascendieron algunos nombres. Los de Nelson Olveira, Marcelo Tejera, Pablo Granoche, Cafú (queda libre en Danubio) y la posibilidad de retener a Omar Pouso, uno de los pedidos que ya hizo el entrenador.
La prioridad de los aurinegros sigue siendo la ofensiva y ahí apuntarán los dardos. El 50% de la ficha de Pedro Cardoso, codiciado por Nacional, es de un dirigente de Peñarol.