ENVIADO - No hubo duelo. O, por lo menos, de los planteos tácticos no surgió nada que a los efectos de la resolución del partido fuera determinante.
Domenech pareció querer arrancar con la intención de que Portugal no pusiera una marca personal sobre Zidane, que pudo ser Costinha, ya que el volante portugués lo siguió varias veces a ambos costados del campo, para lo cual tiró a "Zizou" a jugar como mediocampista echado sobre la izquierda, metiendo a Malouda a moverse como atacante.
La estrategia en ese caso dio resultado, porque entre Zidane, las subidas de Abidal por su lado y el leve retroceso de Malouda para hacer de poste como puntero izquierdo, se crearon los intentos ofensivos más claros de Francia en la primera parte.
De todas maneras, la jugada del penal no nació de esa forma y al rato Zidane pasó a jugar como contra Brasil: arriba.
"Felipao", mientras tanto, ganó la mediacancha para los arranques del avance portugués poniendo a Figo, Deco y Cristiano Ronaldo por detrás de Pauleta, pero con ese sistema careció de peso en el área contraria. Para el complemento, con el correr de los minutos pasó a Cristiano Ronaldo de punta y por detrás suyo puso a Figo, Postiga, Deco y Simao, pero aunque se jugó al sacar a un volante de contención como Costinha, la suma de hombres arriba no mejoró la puntería de su cuadro.
En suma: ganó Francia, perdió Portugal, pero no dio la sensación de que haya sido un éxito personal de Domenech ni un fracaso individual de Scolari.
Es el puntaje que se sacó en las decisiones que tomó a lo largo del partido. Demoró los cambios y debió hacer que su equipo buscara más las proyecciones que los centros.
Puntos en la filosofía de juego. En la apuesta de buscar el partido de principio a fin. En el respeto al juego de ataque y en tener en la cancha un equipo que respetó sus ideas.
En el Mundial que realizó Portugal, en la demostración que es un gran técnico. Scolari se consolidó como uno de los fenómenos del fútbol mundial, en un torneo sin estrellas.
Puntos en la consolidación de una estrategia que le permitió revertir las críticas de su país por camiones de elogios. No lo cambió ni siquiera las discrepancias de Trezeguet.
En el plan que llevó a cabo para controlar a Portugal, pero que no le permitió ser superior que su rival. No fue la Francia lujosa que jugó ante Brasil y España. Ganó de penal.
En el Mundial que cumplió Francia hasta el momento. Regaló los mejores instantes futbolísticos del certamen ante Brasil y España. En el resto, pura estrategia y resultado.