Después que cinco entrenadores (Louis van Gaal, Lorenzo Serra Ferrer, Carles Rexach y Radomir Antic) fracasaran consecutivamente en conseguir el título de Liga, tras sentarse en el banco del Camp Nou sin conseguir colocar un nuevo trofeo en las vitrinas del club, el nuevo Bara que impulsaba la directiva de Joan Laporta apostó por un técnico joven, que se la jugó por el diálogo y tranquilo, Frank Rijkaard, cuyo único defecto era su falta de experiencia como entrenador de un grande.
Tres años después de haber aterrizado en el Camp Nou, el técnico holandés se ganó el respeto y el aprecio de los aficionados y de todos los estamentos del club. Ahora puede presumir de haber conquistado dos Ligas consecutivas y de haber colocado a su equipo en la final de la máxima competición continental, algo que no había ocurrido desde hace doce años.
Como técnico, Rijkaard atraviesa en estos momentos una etapa de plena madurez. Sabe lo que quiere y también cómo conseguirlo, y lo que es más importante todavía, conoce perfectamente los resortes que tiene que tocar para transmitir sus ideas a sus futbolistas. Su receta ha sido básicamente respetarles y, dentro de un orden, concederles la suficiente libertad para que expresen todo lo que llevan dentro. Los jugadores han creído en el proyecto y han sabido seguir el camino que les estaba marcando. Por eso se puede considerar que el entrenador holandés es el gran arquitecto de los éxitos que está consiguiendo el Barcelona. Curiosamente, el hecho que fuera holandés ha acabado ayudándole a triunfar en el Barcelona. Porque con él, son ya cuatro entrenadores de esa nacionalidad que han logrado ganar la Liga al frente del Bara. Antes que Rijkaard ya lo habían conseguido Rinus Michels, Johan Cruyff y Louis van Gaal. Y eso que Rijkaard no conocía la casa, ya que durante su carrera como futbolista nunca se puso la camiseta blaugrana. Eso sí, le ayudó su amplia experiencia en clubes de primer nivel como el Ajax o el Milan. Sabía que el nivel de exigencia de los aficionados era el máximo y que estaba obligado a ofrecer un fútbol espectacular. El juego del Barcelona es admirado en todo el mundo, pero también es un equipo con el oficio necesario para llegar hasta donde se propone. Ahora se propone la Copa de Campeones.