Nuevamente ha salido a la superficie el cobro del Impuesto de Primaria. Algo que fue en sus principios de gran arraigo y aceptación de la población, dados los motivos que tenía su cobranza. Pero ha pasado el tiempo. Mucho tiempo. Y jamás se ha conocido una rendición de cuentas. Tampoco los resultados. Apenas cuando se anuncia que comienza su cobranza y se dice que favorecerá a 250.910 niños, agregando una generalidad de rubros que todos conocemos, pero que nadie sabe qué porcentaje se les asigna. Ha llegado, entonces, el día en que las autoridades de Primaria o acaso del Codicen den cuenta de qué se hace y en qué se invierte este impuesto que se cobra a los propietarios cada año con un monto mayor, mientras la gran masa ciudadana, que también se beneficia con la escuela gratuita, no pone en este caso un solo peso, por lo que tiene una tranquilidad lógica, al no interesarle rendiciones ni resultados.