En estos últimas días, desde la muerte del hincha de Cerro y el apuñalamiento al hincha de Peñarol de hace dos fines de semanas, la situación del fútbol uruguayo ha sido una de las preocupaciones centrales de la colectividad deportiva y de la sociedad en su conjunto.
Estas situaciones de violencia agravaron una crisis que venía insinuándose hace ya un tiempo, que se vio reavivada con la eliminación de Uruguay del Mundial a fines del año pasado, y que venía manifestándose en torno a la continuidad o no de Eugenio Figueredo en la Presidencia de la AUF, pero que es resultado de una problemática más amplia.
En este último tiempo, además —ya desde antes de los insucesos recientes—, el gobierno comenzó a emitir señales —y más recientemente a manifestar explícitamente— su interés de tomar cartas en el asunto y tener alguna participación en el tema.
¿Cuáles son las formas que el gobierno tiene para hacer esto?. Esto es precisamente lo que está en discusión.
Hay quienes han hablado —aunque no públicamente— sobre una intervención total en la conducción del fútbol, que implique no solo incidir en la designación de la dirigencia sino también asumir las responsabilidades de gestión y/o contralor del conjunto de la actividad. Esta es la postura más radical. Una postura intervencionista menos "invasiva" es la que le reconoce al gobierno la potestad (o la necesidad) de designar a la dirigencia sin inmiscuirse en la gestión. En este marco, se instaló el rumor en días anteriores de que el gobierno había vetado el nombre de Pedro Bordaberry como posible presidente de la AUF, emulando el famoso veto que supuestamente Julio M. Sanguinetti, durante su primera gestión como Presidente de la República, había operado sobre Tabaré Vázquez, entonces dirigente de Progreso y aspirante firme a la dirección de la AUF. Un tercer nivel de opiniones asume que el gobierno puede opinar respecto a lo que ocurre en el fútbol, puede articular posiciones entre diferentes actores y puede apoyar a la AUF en el desarrollo de sus actividades, pero respetando a rajatabla la autonomía de la Asociación. Esta es la línea que en los últimos días el ministro de Deportes Héctor Lescano ha comunicado como la postura oficial del gobierno. Finalmente, una última posibilidad teórica es la distancia total del gobierno respecto al fútbol, asumiéndolo como una actividad privada en la cual el Estado no tiene nada que hacer.
¿Qué opinan los uruguayos sobre el tema?. Una encuesta realizada a nivel nacional entre viernes y sábado a una muestra representativa de uruguayos mayores de 18 años muestra que la mayoría de la población parece sintonizar con la postura del gobierno.
Consultados específicamente sobre el punto, 52% juzgó que "el gobierno debería opinar y actuar sobre los temas del fútbol pero respetando la autonomía de la AUF". Como núcleos más radicales, un 34% cree que la intervención en el fútbol debe ser mayor y abarcar la designación de dirigentes y la gestión, y un 12% se inclina por la opción más liberal que asume la independencia total de la AUF.
Obviamente, sobre la demanda de algún tipo de participación gubernamental en el fútbol incide no sólo la percepción de crisis en la conducción futbolística sino también la imagen positiva que tiene el gobierno actual entre los uruguayos.
Preguntas similares realizadas en el marco de gobiernos anteriores (en otras situaciones de crisis en el fútbol) mostraban que las resistencias a la intervención gubernamental eran mayores.
En esta coyuntura las peticiones de involucramiento del gobierno, en cualquiera de sus niveles, se extienden al conjunto de la población, aunque tienen mayor énfasis entre los votantes frentistas, producto no sólo de la mayor confianza que estos electores tienen a su gobierno sino también de una visión estatista tradicional más fuerte que la que tienen los votantes blancos y colorados.
LAS MEDIDAS. Estos días pasados, varios de los organismos e instituciones vinculadas con la problemática de la violencia en el fútbol definieron algunas medidas tendientes a combatirla. Estas medidas se dieron en al menos dos planos. Por un lado se tomaron medidas en coordinación entre la AUF y los organismos de gobierno competentes (Ministerio del Interior y Ministerio de Deporte), que incluyeron la eliminación de las entradas a "becarios" (entradas gratis) que los clubes generalmente daban a sus barras bravas, la prohibición total de bebidas alcohólicas en los estadios y la prohibición de mostrar banderas con leyendas ofensivas.
Por otro lado, la AUF también tomó medidas en el plano deportivo. Se decidió la suspensión del campeonato uruguayo hasta que existiera un conjunto de políticas más firme sobre violencia, y se sancionó duramente con quita de puntos a Peñarol y Cerro.
La encuesta realizada este fin de semana muestra que, con relación al primer grupo de medidas, tendiente a controlar el comportamiento y la concurrencia de los aficionados al fútbol, el respaldo popular es casi unánime. En cambio, las medidas tomadas por la AUF generaron opiniones más divididas. Con relación a la suspensión del campeonato el acuerdo es mayoritario, pero de cualquier forma casi la tercera parte la rechaza. Por su parte, la quita de puntos a las instituciones involucradas es la única medida que obtiene un mayoritario rechazo, aunque también dentro de un marco de opiniones divididas. Las resistencias a estas medidas pueden explicarse al menos por dos motivos: su posible percepción como medidas "inútiles" para la efectiva solución del problema de la violencia, y también en algún grado por el "perjuicio" que estas acarrean sobre los aficionados a este deporte en general, y específicamente a los simpatizantes de los clubes damnificados por la quita de puntos.
Pero, más allá de estas variaciones, en general las medidas dispuestas estos días en distintos planos institucionales han tenido una acogida favorable entre los uruguayos.
Otras medidas, como la implementación de controles de ingreso de metales a la salida de los estadios, que comunicó el viernes la policía, no estuvieron medidas en la encuesta que ya había iniciado su operativa.
responsabilidades. Ante una situación como la planteada también se ha debatido intensamente estos días sobre a quién corresponden las responsabilidades institucionales para la solución de estos problemas. Dentro del gobierno existen dos Ministerios sin duda involucrados (el del Interior y el de Deportes). También, obviamente, la AUF tiene que ver en la cuestión. La forma de operar de esta última semana ha involucrado básicamente a estos tres actores, incluyendo puntualmente a las instituciones deportivas y específicamente a algunas de ellas como Nacional y Peñarol.
¿Cómo ven los uruguayos el tema? ¿Sobre quiénes recae, en la visión del colectivo, la responsabilidad principal de erradicar la violencia?.
Los resultados muestran una heterogeneidad de respuestas importante. Una buena parte de la carga de responsabilidad se centra en la dirigencia futbolística en su conjunto (tanto de la AUF como de los clubes), y otra parte relevante se centra en las instituciones del Estado. Fundamentalmente en torno al Ministerio del Interior y la policía, aunque también aparecen menciones explícitas al gobierno como tal, consolidando las opiniones que los uruguayos mantienen respecto al involucramiento de este en el fútbol. Es de destacar que esta pregunta fue de respuesta espontánea, es decir, no se brindaron a los entrevistados alternativas de respuesta sino que se registró su opinión abierta.
El hecho de que exista heterogeneidad de respuestas y que la carga de responsabilidad no se concentre en ningún actor específico es un síntoma de la complejidad y gravedad del problema en la percepción de la población. Los uruguayos parecen asumir que es necesario el involucramiento de actores muy diversos para encontrar solución al problema.
No sólo serlo sino parecerlo
Las actuaciones de estos últimos días en los múltiples ámbitos institucionales parecen haber acertado a un doble nivel. En primer lugar, tomando medidas concretas que han sido por lo general bien aceptadas por los uruguayos. Y, en segundo lugar, involucrando a todos los actores institucionales que la población percibe como imprescindibles para alcanzar una solución.
En este marco, persiste una demanda hacia el gobierno de participación en la búsqueda de soluciones para fútbol —ya no sólo para la violencia—, aunque sin intervención de la AUF.
Aunque no será fácil, el gobierno deberá manejar un fino equilibrio que le permita intervenir sin violar la autonomía de la organización. Y, probablemente, tiene uno de sus primeros desafíos en torno a la elección del futuro Presidente de la Asociación, donde ya existieron rumores de que habían existido intenciones de vetar algún nombre (concretamente, el de Pedro Bordaberry).
Independientemente de la veracidad o no del rumor, el gobierno deberá tener en cuenta que aquí, como en todo en la vida, no solo habrá que serlo, sino también parecerlo.
Ficha técnica
Los resultados y el análisis presentado en el presente artículo fueron elaborados especialmente por Equipos MORI para El País, sobre la base de una encuesta exclusiva. Fueron entrevistadas 400 personas de 18 años y más de edad en zonas urbanas de todo el país entre los días 17 y 18 de marzo de 2006. Las personas encuestadas fueron seleccionadas del total en base a una muestra probabilística de hogares. El margen de error esperado es de +-4.2% para el total de la muestra, con un 95% de confianza. En los casos donde se presenta información para un segmento específico de la población el margen de error es mayor. Los resultados presentados pueden no sumar exactamente 100 debido al redondeo.
Las preguntas utilizadas para esta nota son las siguientes:
P— ¿Ha concurrido a algún partido del fútbol uruguayo en el último año?
P— Hace algún tiempo se ha comenzado a discutir cuál debe ser el papel del gobierno con relación a los temas del fútbol uruguayo y la Asociación Uruguaya de Fútbol. ¿Con cuál de estas frases está Ud. más de acuerdo?
El gobierno no debe tener ninguna injerencia sobre el fútbol y la AUF.
El gobierno debe opinar y actuar sobre los temas del fútbol pero respetando la autonomía AUF.
El gobierno debería intervenir directamente la AUF.
P— A causa de los hechos de violencia recientemente ocurridos en torno al fútbol los ministros de Turismo y Deportes y de del Interior (Héctor Lescano y José Díaz) se reunieron con el Presidente de AUF y dirigentes de Nacional y Peñarol para tomar algunas medidas en torno a la situación del fútbol. Una de las medidas que adoptaron es prohibir la distribución de entradas a las hinchadas o barras bravas. ¿Ud. Cree que esa es una medida adecuada o inadecuada para evitar situaciones de violencia en el fútbol? Otra de las medidas fue la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en las canchas y estadios. ¿Ud. Cree que esa es una medida adecuada o inadecuada para evitar situaciones de violencia en el fútbol? Otra medida fue la prohibición de leyendas ofensivas en las banderas. ¿Ud. Cree que esa es una medida adecuada o inadecuada para evitar situaciones de violencia en el fútbol?
P—. ¿Ud. está de acuerdo o en desacuerdo con la decisión de la AUF de suspender el fútbol hasta fin de mes?
P— ¿Y está de acuerdo o en desacuerdo con la idea de quitar puntos a los equipos cuyas hinchadas protagonizan actos de violencia?
P— En su opinión ¿quién diría Ud. que es el responsable directo de resolver los problemas de violencia en torno al fútbol uruguayo? ¿Y en segundo lugar?