Vuelta a casa y Peñarol

| Durante el retorno se habló del rival de todas las horas: "Lo único que les queda es el clásico"

EDWARD PIÑON | ENVIADO

Con seriedad, mucha calma y, especialmente, con el pedido de mucha mentalización para lo que viene, Nacional regresó a Montevideo y puso los ojos en el Torneo Clausura y en la propia Copa Libertadores.

A lo largo de un viaje que insumió unas 18 horas, porque los tricolores abandonaron el Hotel Kristoff a las cuatro de la tarde del pasado viernes y llegaron a Carrasco a las 10 de la mañana del sábado, de lo único que se habló entre los jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y funcionarios albos es de la diferencia que se originó en la tabla de posiciones del Clausura como consecuencia de la quita de puntos a Peñarol y de los próximos partidos del torneo continental.

Diego Jaume, por ejemplo, se encargó de enviarles un claro mensaje a sus compañeros: "Tenemos que estar enchufados al máximo" para no permitir que se venga "un nuevo bajón futbolístico" y anunció también que "a ellos (por Peñarol) sólo les queda el clásico".

De la misma forma que Jaume marcó la cancha para empezar a buscar incentivos que lleven a todo el plantel a un grado de concentración de alta competencia, el profesor Fabián Moreno también buscó mojar "orejas".

Como el equipo no tendrá actividad hasta los últimos días del mes de marzo, Martín Lasarte les dio libre hasta el próximo martes, jornada en la que todos concurrirán a Los Céspedes para arrancar la preparación del regreso a la actividad en el campeonato local.

Si bien el martes trabajarán en forma exclusiva en horario matutino, ya miércoles y jueves harán doble horario, porque a la vuelta de la esquina también estará Inter de Porto Alegre, equipo al que recibirán en el Parque Central.

Y ahí, la opinión es unánime: quieren otra victoria, porque no desean entrar en el terreno de la especulación. El propio Lasarte lo admitió en la cena triunfal del cotejo contra Maracaibo: "No hay que depender de nadie, lo que precisamos son los tres puntos".

Y si la ilusión aparece, ni quéhablar de la fe, porque el resultado movió montañas. Aunque esa montaña ya se había empezado a mover antes de entrar a la cancha. Es más, eso quedó demostrado en el festejo de gol de Sebastián Vázquez, quien mientras se dirigía al banco de los suplentes apuntaba con su dedo índice a Alexis Viera. "El gordo (Viera) me había dicho que iba a convertir y me había pedido que lo festejara con él", comentó Vázquez en pleno avión de Pluna y en el remate del extenso viaje de retorno.

Ni que hablar del clima, coloquial, distendido. Sin alcanzar ribetes de euforia, ni goce desmedido. Hubo bromas de todo tipo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar