Soberana paliza

Eduardo "Lalo" fernandez

Para ponerle música al drama tricolor el técnico del Internacional de Porto Alegre hizo entrar a Wagner, que nada tiene que ver con el genial músico alemán creador del famoso Anillo de los Nibelungos, pero que sí puso punto final a una soberana paliza colorada frente a Nacional el que estuvo ausente durante los 90 minutos. Lisa y llanamente no jugó.

Estaba claro que si repetía lo hecho contra los Pumas ganaba y si lo hacía como contra Bella Vista perdía. Jugó menos que contra los papales por lo que no podía esperar otro resultado que la derrota, la que fue por tres goles pero si hubiera sido por cuatro nadie podría decir nada.

La diferencia física fue abismal, no pudo llegar una sola vez antes que un rival a la pelota, en jugadas por arriba los defensas quedaron pegados al piso y no encontraron nunca la distancia adecuada, prueba de ello fue el primer gol en donde los norteños entraron como perico por su casa. En el segundo su autor ganó con sus dos metros a una defensa estática, la que no se dio cuenta que a tamaña torre no se le puede marcar uno contra uno. Hay que trancarlo en el arranque de la carrera para que no llegue a tiempo arriba.

No realizó Nacional tres pases seguidos, a lo sumo dos siempre encimados y nunca con proyección atacante. Fueron jugadores estáticos, sin luces, repetidos y anunciados. Sus intentos fueron en base a corridas individuales siempre superadas por la velocidad contraria o por la suma de dos y hasta tres jugadores sobre el que traía la pelota. ¿Dónde quedó la turbonada tricolor contra los mexicanos? Si bien es cierto que los brasileños saben de fútbol, son rápidos, hábiles y tienen elásticos en sus piernas, no es menos cierto que Nacional defendió muy mal. Una cosa es ceder espacios para tomar marcas en determinada zona del propio campo y otra es retroceder y mirar cómo el rival pasa la pelota sin llegar nunca a cortar, tapar o quitar.

Arriba no existió al punto que el portero del Inter ni ensució los guantes. Terminó siendo un equipo doblado, resignado ante la superioridad del equipo brasileño el que con o sin la pelota mandó siempre. Hace casi 40 años que Nacional no gana en Brasil así que perder en Porto Alegre con Internacional no puede ser una novedad. El problema es cómo perdió. Fue por paliza...

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