FLORIDA | FEDERICO IGLESIAS
De visita, sin su figura excluyente (Julio Olivera) y ante un equipo albirrojo que venía con viento en la camiseta, Colonia aprovechó la chance de empatar 1 a 1 con Florida en la Piedra Alta. Ahora define en Nueva Helvecia y en el caso de igualdad, se computa doble el gol de visita. El negocio fue redondo.
El comienzo del partido no dejaba vaticinar el final. Apenas transcurría el primer minuto de juego cuando Florida, por intermedio de Nelson Rocca, abrió el tanteador. Era de prever entonces una goleada. Incluso la fragilidad defensiva demostrada inicialmente por los colonienses y un puñado de situaciones de gol creadas por los locatarios en los primeros 15 minutos confirmaban esa posibilidad. La presión de ser local obligó a Florida a tener siempre la iniciativa y a empujar constantemente, pero se quedó en las ganas. Le ganaron la imprecisión y las ansias, y se le sumó a ello un factor clave: este equipo casi que "Peula-dependiente" no tuvo en su mejor noche al hábil delantero.
Como Colonia no podía acercarse mucho a Irazúm, su gol tuvo que llegar de tiro libre, desde unos treinta metros. Fue un disparo potente y bien colocado, al ángulo pero al palo del arquero.
Todo ese mérito fue suficiente para sellar un negocio redondo.