"Le pedí a mi representante para ir a Peñarol"

SILVIA PEREZ

Ayer por la tarde Omar Pouso estaba en las canchas de la Liga Universitaria, entrenando con Danubio, el equipo al que defendió desde los 14 años.

Al mismo tiempo, en la sede de Peñarol se definía su futuro. Su sueño de irse al exterior deberá postergarse por lo menos seis meses más, pero un par de horas más tarde Juan Pedro Damiani le confirmaba que el de jugar en Peñarol acababa de concretarse.

—¿Cómo ha sido este tiempo de espera?

—Bravo. Se habló de muchos equipos, de acá, del exterior y llega un momento en que uno necesita tener la cabeza clara y saber dónde va a jugar. La primera semana me encantaba que la gente y los vecinos me preguntaran. Me sentía importante. Los de Nacional me pedían que no fuera a Peñarol y los de Peñarol que no fuera a Nacional. Pero la segunda semana ya me molestaba que me preguntaran, sobre todo porque no tenía una respuesta. Llegó un momento en que le dije a Natalia, mi pareja, que no me hablara más del asunto y que no escuchara nada ni en la radio ni en la tele. A la hora del informativo me ponía a jugar al play station. No quería ver más nada.

—¿Qué pasaba por tu cabeza cada vez que sonaba el teléfono?

—Estaba muy nervioso. Y cansado de esperar, porque hora a hora iban cambiando las cosas. Pasaba de estar hecha la negociación a trancarse, pero por suerte estoy más tranquilo porque ya está definido y sólo me falta hablar con el contador Damiani. Peñarol era el que estaba más cerca y el que demostró más interés desde el principio.

—¿Tenías preferencia por alguno de los dos grandes?

—En un momento le dije a mi representante que quería ir a Peñarol, pero luego cuando se habló de uno o de otro, dejé que lo decidieran ellos.

—¿Sos consciente del momento difícil de Peñarol y de la necesidad imperiosa de cambiar las cosas?

—Sí, pero como Peñarol es tan grande no puede ser tan difícil cambiar las cosas. Está en los jugadores hacerlo, si se ganan dos o tres partidos seguidos y se muestra buen fútbol la gente va a volver enseguida a la cancha. Está en los jugadores y en el cuerpo técnico. El grande está dormido, pero llega un momento en que tiene que despertarse.

—Querías irte al exterior, ¿cómo te sentiste cuando esa posibilidad no se concretó?

—Primero sentí una gran tristeza, porque yo creo que estoy pronto para jugar en otro país. Estuve en la selección y jugué torneos internacionales y me siento preparado, más allá de la posibilidad de hacer la diferencia económica.

—Pero un equipo grande también puede ser un escalón para ir al exterior.

—Esa es la idea, pero no quiero ir a Peñarol sólo para pasar luego a otra cosa mejor. Quiero que me reconozcan como jugador y ganar algo. Quiero que la gente me quiera y quiero salir campeón.

—La rivalidad con los tricolores después de tantas finales disputadas, ¿influyó en vos?

—No, tengo un gran respeto por Nacional. Ellos nos ganaron y yo también les gané, pero no tengo nada con Nacional.

—En algún momento se manejó la posibilidad de que te quedaras en Danubio hasta mitad de año, pero eso ni te lo planteabas, ¿no?.

—No, necesito nuevos objetivos. Es algo que siempre tuvieron claro tanto los dirigentes de Danubio como mi representante. Estoy muy agradecido a Danubio y sé que le debo todo lo que soy como jugador, pero es hora de cambiar.

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