Jorge da Silveira
La eliminación de Uruguay duele más que otras veces, porque después de la Copa América tuvo un técnico que acertó mucho más de lo que se equivocó, supo formar un plantel unido y disciplinado como hacía décadas no se tenía, se mantuvo el invicto en toda la segunda rueda de la Eliminatoria, se le ganó a rivales a los que hacía muchos años que no se les derrotaba, Paraguay, Colombia y Argentina, se sufrieron errores arbitrales que costaron puntos decisivos. Aun así se pudo clasificar hasta el último instante.
Si se analiza toda la campaña, queda claro que la razón de la eliminación está más que nada en los puntos perdidos en casa ante Venezuela y Perú en el peor momento vivido en el evento. Entonces parecía ilusoria la clasificación.
Más acá la explicación se encuentra en la falta de concreción de la gran cantidad de situaciones de gol generadas en partidos en los que se jugó muy bien y se mereció mejor suerte, ante Chile, Brasil y Venezuela. Si se hubiera acertado en porcentaje razonable se clasificaba directo, sin repechaje. Parreira dijo que con los jugadores que había, debió ser así. Ecuador y Paraguay no son más que nosotros en nombres, pero tuvieron superior funcionamiento colectivo, nuestro gran debe.
Fossati consiguió que en varios partidos se jugara muy bien, pero no hubo regularidad.
Aún así se pudo clasificar luego de la gran arremetida final en la que se venció a Colombia y Argentina y se igualó con Ecuador en Quito. Frente a Australia acá se jugó mal el primer tiempo y se mejoró algo en el segundo. Se pudo y debió ganar por más, lo que deparaba la clasificación. En Sydney se empezó muy bien y se pudo anotar en el primer tiempo más de una vez. La más clara la tuvo Recoba. En el segundo se lo perdió Morales de cabeza solo. Varela desvió por poco tras gran maniobra. En el alargue, Zalayeta lo tuvo de cabeza. Aun en los penales, , si se convertía tras marrar Viduka, se les quebraba.
Nos queda sin respuesta la pregunta de lo que pudo pasar si en vez de Zalayeta entraba D. Silva para encarar y definir. Sobre todo si se juntaba con Fabián Estoyanoff. Es una pena perder así.
Tanto nadar y nadar para morir en la orilla.