Jorge Savia | Australia (Enviado)
SYDNEY
Mañana de domingo en Australia. El plantel del Queensland Roar, que llegó en la noche anterior desde la ciudad de Brisbane, de donde es originario el equipo que está tercero a sólo 3 puntos del líder de la renovada Primera División del Fútbol australiano, descansa en el Hotel Rydges a la espera del partido que disputará a partir de las 5 de la tarde justamente contra el Sydney, que es el cuadro que encabeza la tabla.
La mayoría de los jugadores ven por televisión el partido que la selección de su país juega en el Estadio Centenario por el Repechaje para clasificar al Mundial de Alemania, pero hay dos de ellos que, no sólo por compartir la habitación y observar el encuentro juntos, tienen un punto de contacto y siguen el choque entre celestes y "aussies" en circunstancias especiales: Alex Brosque no sabe de qué barrios de Montevideo son sus padres pero conoce, al menos, que uno es de Nacional y el otro de Peñarol, y aunque hasta no hace mucho ha sido punta de la selección de Australia porque es nacido en Sydney, habla perfectamente el castellano; y Osvaldo Carro llegó hace apenas unos pocos meses desde Plaza Colonia al conjunto en el que ese día lo pondrán de enlace y esperaba el arribo de Lugano y Lago, con los que fue compañero en el elenco coloniense y en Fénix, respectivamente, para llamarlos "porque yo estoy a una hora de avión y, además, creo que el día del partido nosotros entrenamos".
Para el mediodía, entonces, a la hora de salir a caminar juntos después del almuerzo por la hermosa zona de Campdemar, ambos tienen sus conclusiones personales de lo que ha ocurrido a miles de kilómetros de distancia varias horas antes, aunque partiendo de vivencias y sentimientos que, sin embargo, no podían ser iguales, tal como lo confiesa Brosque con sinceridad al revelar que "mi ídolo de niño ha sido Alvaro Recoba, pero yo voy más por Australia, los que tienen más el corazón por Uruguay son mis padres", y como lo enfatiza Carro al contar que "yo no les entiendo mucho lo que me dicen, pero me doy cuenta igual, y ahora de mañana ya hubo compañeros que me cargaron, incluso haciéndome bromas, como uno que me tiró con un revólver de agua como venganza porque les habíamos ganado".
Brosque piensa que "para Uruguay el 1 a 0 fue un buen resultado, mientras que ahora para Australia se va a hacer más difícil, porque tendrá que salir a jugar más abierto y si le meten un gol va a tener que hacer tres para poder clasificar", aunque también sostiene que "por algo la última vez que jugamos acá, en el Repechaje de 2001, ganamos 1 a 0, lo que dice que para el que viene tampoco es fácil".
Carro, por su parte, dice que "estaba visto que el partido del Centenario iba a ser complicado; incluso, creo que en los primeros minutos Australia controló bastante bien a Uruguay, porque no voy a decir que ellos llegaran con muchas posibilidades de gol, pero al menos insinuaban más que nosotros en el arco contrario".
Sin embargo, el delantero coloniense agrega que después del gol Uruguay empezó a presionar más y en el segundo tiempo pienso que fue más que los australianos. "Lo importante es como había dicho Fossati: ganar. Y que no se recibieron goles".
Ahora es diferente. Alex sabe que se le va la última chance y Osvaldo cruza los dedos.