Desde todo punto de vista, justa, merecida e incuestionable fue la victoria de Potri Lord en el Constante Roque Turturiello. Y con ello, el alazán hijo de Potridoon reiteró atributos que le valieron obtener su tercer clásico en una breve y valiosa campaña. También una cabeza fue la diferencia entre ganador y vencido, como ocurrió en el otro cotejo básico.
Potri Lord intentó hacer su juego en la punta, pero se encontró con la fuerte resistencia de Percal, que incluso lo llegó a desplazar por leve margen en la recta opuesta, a un tren que los puso con varios cuerpos delante del resto de rivales, con Latin Rock tercero, delante de Migenio, Amadis y el resto.
En la recta Potri Lord se había desprendido de su incómodo acompañante y se cortó con ventajas que parecían indescontables. Fue una impresión falsa, porque surgió entonces a media cancha Amadis y más atrás imitándolo Innsbruck, que metro a metro se fueron poniendo cada vez más cerca. Amadis arreció en su avance y no dejó de descontar hasta el mismo disco, pero Potri Lord, parejeando, lo mantuvo a raya. Una cabeza los separó mientras a medio largo llegó el de Umpiérrez. A cinco cuerpos el cuarto, Todo Lindo y cerró la pizarra Xylem, mientras como podían llegaban los tres restantes.
Potri Lord, legítimo vencedor, ha recuperado la imagen del potrillo guapo que hizo suya la carrera más importante de los "dos años", el Gran Criterium (Gr. 2). Suma tres éxitos clásicos contra ninguno de los oponentes que tuvo ayer. Una diferencia que en los hechos no lo fue tanta, especialmente con respecto a Amadis, que hizo una gran carrera, de la que salió prestigiado y justificando de paso, por qué le dimos el pronóstico. Dijimos que habría que correr mucho para ganarle. Potri Lord lo hizo.