Una penosa retirada

| El zaguero colombiano Félix García fue agredido por un hincha aurinegro

JOSE MARIA BELLO

Golpes de puño, insultos, corridas y discusiones. Hombres alcoholizados y un penetrante olor a marihuana. Ese fue el marco que recibió a los jugadores aurinegros en la salida de la platea América que se recuesta contra la Amsterdam.

En los últimos minutos del partido desde la Tribuna Amsterdam llegaron una serie interminable de insultos, propinados por los pocos hinchas que todavía se mantenían en el estadio y dirigidos a los jugadores y al contador Damiani.

La llegada de los jugadores aurinegros al vestuario se realizó sin ningún inconveniente. La Policía se puso exigente y colaboró con los porteros para que nadie que no tuviera que hacer allí ingresara y le salió a la perfección.

Una vez dentro del vestuario se cerraron las dos puertas y nos se oyó ningún ruido, ni una voz altisonante. Al rato llegó al camarín el encargado de seguridad, Mayor Bernardo Alburquerque e ingresó para hablar con las autoridades aurinegras. Más tarde salió con el dirigente Víctor Cabrera y allí se supo que el operativo indicaba que los jugadores debían retirarse por el palco oficial.

Cuando fue conversado, eso en la interna aurinegra no tuvo eco, fue por ello que el capitán Gabriel Cedrés, en forma solitaria, salió del vestuario y se dirigió hacia la salida, donde no había nadie, porque el ómnibus había sido trasladado hacia la zona del palco y la mayoría de la hinchada se había dirigido hacia ese lugar. Cedrés volvió y se encontró con el Mayor Alburquerque, con quien mantuvo un diálogo áspero en el que el "Gaby" le trasmitió que ellos iban a salir por donde lo hicieron siempre y Alburquerque le respondió: "El jefe del operativo soy yo y todo lo que pase antes, durante y después del partido es mi responsabilidad". El jugador le respondió: "Con todo respeto, de qué seguridad me habla si con la seguridad que nos tenían que dar en Belvedere perdimos tres puntos" y se dirigio junto a Rotundo a la salida habitual.

A ambos la hinchada los apoyó, pero cuando salió Félix García fue insultado y agredido por un parcial. Allí comenzaron los disturbios. García corrió a su agresor, Rotundo también y una señora que vio la incidencia, le propinó dos puñetazos en la cabeza al hincha.

En ese momento aparecieron los demás jugadores del plantel. Obelar, al ver que el colombiano García estaba muy exaltado, lo abrazó para tranquilizarlo. Félix, llorando le decía: "Yo estoy más triste que ellos, es una injusticia".

Un importante contingente rodeó el lugar y separó a los exaltados para que los jugadores pudieran subirse al ómnibus que los iba a trasladar hacia Los Aromos. Cuando arribó el ómnibus, nuevamente Cedrés se puso al frente del grupo y dio la orden para que subieran. Los últimos que lo hicieron fueron el capitán, Rotundo, Césaro y Flores, los referentes del plantel.

Alentados por pocos, criticados por muchos dejaron el Centenario en una de las tardes más nefastas de la historia de Peñarol.

agresion Cuando el ómnibus que trasladaba al plantel carbonero llegaba a la calle Albo un grupo de hinchas aurinegros le tiró piedras, las cuales rompieron dos vidrios del rodado. No hubo que lamentar lesionados.

CONTUNDENTE "Nos vamos por donde lo hacemos siempre, nosotros no robamos a nadie", le manifestó Nicolás Rotundo al encargado de seguridad y siguió los pasos del capitán aurinegro hacia el exterior del estadio.

HUIDA Cuando Danubio anotó el sexto gol, la mayoría de la hinchada aurinegra, tanto de la Olímpica como de la Amsterdam, se retiró del estadio con una bronca bárbara.

ALTERCADO Faltaba poco para finalizar el partido y los suplentes aurinegros que iban hacia el vestuario fueron insultados por un hincha desde la Platea América, uno de los jugadores se dio vuelta y tuvo un cruce de palabras muy fuerte con el parcial.

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