HORACIO ABADIE
Una mañana espectacular para jugar al fútbol y para disfrutarlo en la tribuna. En la cancha del Olímpico, dos equipos con buenas propuestas, que venían en ascenso presagiaban buen espectáculo.
El comienzo del juego no fue bueno. Trabado y luchado. El primer tiempo tuvo variantes y emoción. Un mejor arranque de Liverpool que tenía la pelota pero no la jugaba bien. Luego del gol de penal anotado por Luis Aguiar para el negriazul, bien decretado por Siegler, Rampla Jrs. emparejó de la mano (y los pies) de Carlos Aguiar, el hombre que puso el fútbol en los "picapiedras" y quien cambió el trámite del encuentro. Además en una jugada colectiva de gran factura técnica, fue quien anotó el empate con certera definición, cuando corrían 37’ de la primera parte.
De allí al final del primer tiempo fue un claro dominio del local, que manejó los tiempos y buscó permanentemente el gol con apariciones de Aguiar y Marcos García. El empate fue inamovible pero fue un anuncio de lo que podía llegar en el complemento, porque los dos terminaron jugando abierto, de arco a arco.
Desde el inicio, los dos equipos se tiraron arriba en busca de la victoria, pero con imprecisiones, pelotazos y poco fútbol por abajo.
Se golpeó mucho y el ansia por desnivelar llevó a que se fallara en la última zona.
El duelo se hizo impreciso. Con la pelota jugada más por arriba que al ras del piso.
En un centro al área de Liverpool, la pelota dio en la mano de un zaguero negriazul, y Siegler no dudó en cobrar penal. Lo ejecutó de buena forma Carlos Aguiar y Rampla Juniors se puso en ventaja 2 a 1. Todavía no terminaba de festejar cuando Macchi, de cabeza, igualó para el negriazul poniendo el 2 a 2 tras un tiro de esquina.
De ahí hasta el final, hubo muchas ganas y poco fútbol en el Olímpico. Los dos pelearon por una victoria pero terminaron repartiéndose todo, hasta los puntos.