Con corazón

| Contra Argentina, que jugó con toda la artillería, los celestes pusieron alma y siguen ilusionados

GOL. El momento más emotivo y disfrutable de la noche: el gol de 
Alvaro Recoba, el del triunfo uruguayo sobre la selección argentina 200x140
GOL. El momento más emotivo y disfrutable de la noche: el gol de Alvaro Recoba, el del triunfo uruguayo sobre la selección argentina

Edward Piñon

A la nuestra, con el corazón en la boca, con dientes apretados, con alma en cada pelota, en cada pique, en cada cierre.

Así jugó Uruguay. Así se ganó un partido dificilísimo, contra un combinado albiceleste que puso lo mejor que tenía en la cancha, que vino a jugar su partido.

Así sufrimos todos. Así gozamos. Así seguimos soñando con llegar a la Copa del Mundo.

Argentina tuvo la pelota, no se podía esperar otra cosa de un equipo que llegó a Montevideo tocado en su orgullo por las sospechas que se levantaron en torno a su honor, y complicó desde el primer hasta el último minuto.

Pero Uruguay batalló, regó de vergüenza el césped del Centenario. Metiendo pierna y ganas en cada metro, en cada toque. La celeste fue pueblo, fue sacrificio y lucha. Y lo dejó bien en claro con las ganas de Gustavo Varela, con la tremenda capacidad futbolística de Diego Lugano, con la jerarquía del "Canario" Pablo García, con la fuerza del "Chengue" Morales, con la aparición del "Chino" Recoba.

El equipo de Jorge Fossati peleó de la forma que pudo, tratando de vencer a su desesperación por alcanzar el triunfo y también de doblegar a un rival que no concedía ventajas. Porque con Riquelme como eje de todo el movimiento, con Tévez amenazando con dar el zarpazo y con Sorín tan enchufado como en los partidos que Argentina buscaba la clasificación, los de Pekerman estuvieron siempre al borde de aplicar un golpe mortal. Y si no lo lograron fue en parte por la seguridad de Fabián Carini y por la efectividad de Lugano para robar pelotas en las puertas del área celeste.

La actitud argentina impidió que los delanteros uruguayos recibieran un volumen de juego adecuado como para ejecutar al rival y entonces, no quedaba otra que luchar. Dejar la vida en la cancha.

Eso fue lo que hicieron. Y ni siquiera hubo paz tras el gol de Recoba a los 46 minutos de juego. En realidad la situación empeoró, porque los nervios se incrementaron ante el temor de una llegada profunda de los albicelestes.

Pero no pasó. Uruguay metió corazón, mucha vitamina h. Jugó con alma en cada pelota, en cada metro de la cancha y se logró lo que se buscaba: ser el quinto de Sudamérica para enfrentar a Australia.

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