JOSE MARIA BELLO
Por primera vez como jugador del Real Madrid, Pablo García volvió a sus pagos para defender a la selección uruguaya en el crucial partido ante Colombia.
El "Canario" no es una persona demostrativa. Es serio, introvertido, pero demuestra en cada actitud que el pase al equipo más poderoso del mundo no lo ha cambiado.
—¿Cómo encontraste el grupo?
—Bárbaro, como siempre. Acá hay un buen grupo y estamos muy unidos, con el principal objetivo de llevar a Uruguay al Mundial.
—Para llegar al Mundial no se puede sufrir ni un traspié contra Colombia.
—Es el último ómnibus, no nos queda otra que ganar y para eso estamos trabajando. Dios quiera que salga todo bien, sabemos que la gente va a acompañar y es nuestro máximo deseo el poder darle una gran alegría al pueblo uruguayo y dejarlo esperanzado con que estaremos en el Mundial.
—En este tipo de partidos los jugadores afrontan dos clases de desafíos diferentes, primero el controlar la ansiedad previa al encuentro y luego no enloquecerse dentro de la cancha, lo que lleva a desordenarse.
—Lo principal de esto es no jugar tanto con el corazón y hacerlo mucho más con la cabeza, debemos tener la mente fría. En este tipo de partido, donde lo único que sirve es ganar, lo peor que puede pasar es enloquecerse, hay que jugar tranquilo y obedeciendo lo que Jorge (Fossati) nos indique.
—Un jugador de sangre caliente, que vibra adentro de la cancha, ¿cómo hace para dominarse?
—No es fácil, pero debo ser consciente que estoy jugando una final y que ya tengo años en esto. Debo jugar tranquilo y como siempre dar el máximo. Habrá que cuidarse porque el rival juega bien al fútbol.
—¿Cuál es la receta para ganar el partido?
—Tenemos que pararnos bien en la cancha, con la defensa bien armada y con la primera meta de mantener el cero en nuestro arco. Si eso sale, estoy convencido que las chances de gol van a llegar.
—¿Cómo te recibieron en el Real Madrid.
—Muy bien, el cambio fue muy grande, pero con la ayuda de los compañeros lo pude superar rápidamente. Ese es otro mundo, todo a lo grande, pero también las exigencias son muchas.
Creo que tuve la suerte de llegar a un club de esa categoría con la edad ideal, además tener a otro uruguayo en el equipo (Diogo) ayuda mucho más para la adaptación.