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El presidente argentino, Néstor Kirchner, prometió ayer a pobladores de la provincia de Entre Ríos defenderlos de una amenaza de polución ambiental por la instalación de las empresas papeleras en Uruguay. En tanto, el gobernador provincial, Jorge Busti, anunció que en setiembre su país denunciará el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Vamos a defender a la provincia de la contaminación de las papeleras, dijo el mandatario en la ciudad entrerriana de Concordia, 500 km al norte de Buenos Aires y frente a la ciudad de Salto, por donde pasó en su campaña para las elecciones parlamentarias del 23 de octubre.
El gobierno ha respaldado las denuncias de las autoridades entrerrianas y de organizaciones sociales y ambientalistas, que señalan que las fábricas que se construyen en la margen oriental del Río Uruguay serán un foco de contaminación del limítrofe curso fluvial.
Kirchner compartió el acto con el gobernador Jorge Busti, peronista como él y un acérrimo opositor a la instalación de las plantas en la ciudad de Fray Bentos, frente a la ciudad argentina de Gualeguaychú, donde existen numerosos y concurridos balnearios.
Desde el Ejecutivo estamos buscando en todos los ámbitos nacionales e internacionales la defensa de lo que consideramos justo y fundamental para el crecimiento de la región, aseguró Kirchner.
También reclamó al pueblo uruguayo la realización de un trabajo conjunto para la defensa del medio ambiente, reiterando la iniciativa de su gobierno de realizar un trabajo de impacto ambiental conjunto que permita dejar satisfechas a ambas partes.
RECURSO. Por su parte, el gobierno de Busti anticipó que en setiembre la provincia denunciará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al gobierno uruguayo y a las empresas involucradas, la finlandesa Botnia y la española ENCE.
"En setiembre vamos a presentar una demanda en la CIDH para que se suspendan las obras hasta que se hagan estudios objetivos de contaminación ambiental, porque no creemos en los estudios unilaterales como los del Banco Mundial", sostuvo.
El gobernador recordó que las plantas van a consumir 72 millones de litros por día y los van a verter hirviendo y totalmente contaminados, además de contaminar el aire con 27 kilos de dioxina diariamente.
La demanda será contra las compañías por el daño que trae la construcción de esas plantas y contra el Estado uruguayo porque le cabe la legitimación de su habilitación, explicó.
Relativizan las críticas
En Argentina también hay voces que relativizan los argumentos del gobierno de Entre Ríos y del presidente Néstor Kirchner para cuestionar las plantas de celulosa. En declaraciones a la publicación digital ArgentinaForestal.com, el presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel de Argentina, Rafael Gaviola, dijo que "yo me pregunto qué hubiese pasado si esas plantas que se construirán en Uruguay se hubiesen instalado del lado argentino; ¿habríamos tenido la misma reacción".
"No sé. Nadie discute que las plantas de producción de celulosa tienen que ajustarse a las prácticas y normas ambientales internacionales, pero si las mismas se cumplen, no se puede protestar livianamente", se respondió.
Para Gaviola el tema es "confuso" y se mezclan "intereses políticos, económicos, sociales y ambientales de ambas márgenes". "Si se instala una planta y se hace un estudio de impacto ambiental que cumple con normas internacionales que miden este aspecto, no tenemos por qué rechazarla", advirtió.
"Una planta de la magnitud de la de Botnia provoca un impacto ambiental; el tema está en que se controle y se diga cómo se lo va a controlar", comentó.
"Argentina tiene sobre el río Paraná tres plantas industriales que producen pasta celulósica y las mismas son muy cuidadosas del medio ambiente", agregó.
Desplante diplomático
La semana pasada la embajada uruguaya en Buenos Aires conmemoró la declaratoria de la independencia con una recepción en la residencia de embajador Francisco Bustillo, la que contó con una "mínima asistencia de la Cancillería argentina", según el matutino porteño Ambito Financiero.
El diario sostiene que la magra asistencia tuvo lugar "quizás porque Néstor Kirchner y Rafael Bielsa le han declarado la guerra a los vecinos por su propósito de instalar una papelera en su costa, frente a Entre Ríos".