Inés Camou y su hijo Federico Fitermann acaban de inaugurar una boutique de comidas con el nombre La Buena Mesa, en la calle Williman. Federico había trabajado en bancos y es licenciado en Administración de Empresas en la Universidad Católica. Una de sus grandes pasiones es el surf. Con frecuencia viajaba a Indonesia para practicarlo. Por sus grandes olas es uno de los lugares del planeta más visitado. De esa zona, hoy devastada por el tsunami, Federico se enamoró de su cultura y su gastronomía. El joven trajo dos emprendimientos. Casa Bali, que vende artículos para el hogar e Indowok, una empresa de catering que prepara comidas para eventos. Indowok se especializa en el plato típico indonés cocinado al wok a la vista del público. Se trata de arroz salteado, mezclado con verduras, carne, pollo, cerdo, o mariscos etc. "Permite que los invitados elijan los distintos ingredientes y disfruten del espectáculo que significa la preparación del plato en medio de la fiesta."
Paralelamente, Federico se unió a su madre para abrir La Buena Mesa. Inés Camou es una gran empresaria gastronómica, que ha acumulado viajes, experiencia y conocimientos, que ha volcado a la cocina. Madre e hijo trabajaron un año para abrir el negocio.
Entre otras cosas, enviaron más de 400 comidas a clientes, amigos y familiares que daban su opinión sobre el packing, la calidad, el precio etc. Lograron perfeccionar el producto para el cliente que ellos tenían definido.Encontraron una linda casa en Punta Carretas, que decoraron con buen gusto. Apuntan a un público que le guste comer bien, que no cocine todos los días y que por lo tanto compre su comida ya preparada. "Hay muchos lugares de venta de comidas, pero nosotros queremos brindar una opción un poco distinta.
La Buena Mesa, es una rotisería de barrio, donde no va a encontrar ni milanesas ni torta pascualina. Es una comida elaborada, con recetas mediterráneas, algo del sudeste asiático etc". La Buena Mesa tiene previsto realizar envíos a domicilio hacia Punta Carretas, Pocitos y Buceo.