Tiene costos altos y escasas recaudaciones

| Defensor y Danubio son la excepción en un panorama de clubes casi inviables

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jose gallo

El problema de los ingresos. En el Estado, en los comercios, en las familias y, por supuesto, en los clubes del fútbol uruguayo. Esos que siempre dicen que no pueden escapar a la crisis que sufre el país en el que están y en lo que obviamente tienen razón, pero...

La pregunta que muchos se hacen es si los directivos de dichas instituciones no se han descansado demasiado en el dinero que ingresa de Tenfield por los derechos de televisación y en el que llega esporádicamente de la transferencia de algún futbolista.

No hemos mencionado los aportes de la masa social ni la venta de entradas a los espectáculos. Vale aclarar que hace años que la venta de jugadores y el dinero de la televisión son los que solventan a las instituciones, y no sólo en el Uruguay, pero este hecho ha provocado que los clubes del fútbol uruguayo se olvidaran de los demás pilares. También es válido aclarar que deberían comenzar a prestarle atención, debido a que los ingresos televisivos no mejorarán por varios años y la venta de jugadores se ha visto reducida considerablemente.

EJEMPLOS. Las instituciones se pueden separar de acuerdo a los ingresos que poseen. En una década en la que el resto sintió los efectos de la crisis económica, Defensor y Danubio han crecido apoyados en una buena lectura de la situación. Con los recursos de la televisión acotados y sin contar con el aporte de la recaudación de los partidos, apostaron a sus divisiones juveniles. Esto les permite generar buenos dividendos cada año de la venta de jugadores y al mismo tiempo no gastar su dinero en contrataciones para mantener su nivel deportivo, el que los ha recompensados con importantes ingresos desde el exterior por participar en competencias internacionales. Los buenos resultados y la acertada política de trabajo se notan en la gran masa social con la que cuentan y que aporta dinero cada mes, aunque este dinero sea utilizado para solucionar la "caja chica".

Tampoco se puede obviar que gran parte de los socios de Defensor son personas de clases sociales altas, que pueden pagar la cuota más elevada entre los equipos de primera, aunque lo que ofrece el club a sus asociados está muy por encima de lo que ofrece el resto, que mayoritariamente tiene como único beneficio el descuento en las entradas de los partidos como local.

RESTO. En el caso de Nacional y Peñarol, poseen la mayor cantidad de socios y sus ingresos a través de la venta de entradas suelen ser los más altos. A esto hay que sumarle los ingresos por ventas de jugadores, la entrada de dinero por participar en competencias internacionales y más dinero que el resto de los clubes de parte de la televisión.

Por contra tienen los planteles más caros del medio y una erogación importante en la compra de jugadores para mantener su nivel deportivo, además de arrastrar deudas importantes con ex jugadores y ex técnicos, con trabajadores actuales (en especial Nacional) o necesitar de una línea de crédito para subsistir en el día a día (en especial Peñarol).

El caso de Liverpool y Wanderers es diferente, ya que son sus presidentes, José Luis Palma y Walter Devoto respectivamente, los que financian el funcionamiento de las instituciones, por lo que ambas están saneadas, aunque su estabilidad depende de la presencia de dichos "mecenas".

El resto de los equipos debe luchar cada mes para poder pagar los sueldos.

ENTRADAS. A nivel mundial el número de entradas para los partidos de fútbol se redujo en los últimos años por el desarrollo de la televisión, pero en Uruguay el descenso llega a grados preocupantes.

El promedio de entradas por encuentro en el presente torneo no alcanza a las 1.400, incluyendo las 35 mil que se vendieron en el clásico. Si no tomamos en cuenta los partidos de Nacional y Peñarol, el promedio baja a 523 entradas por encuentro.

Esto significa que los equipos van a pérdida en cada partido: el costo ronda los 20 o 30 mil pesos y si se juega en el Centenario aumenta a 50. Incluye jueces, policía, luz, agua caliente y personal encargado. Para cubrir este costo, es necesario vender unas 800 entradas. Los pocos partidos que dejan ganancia a cada equipo sirven para costear aquellos que no lo hacen.

SALIDAS. Hay varias manejadas pero no han dado resultado. Los gerenciamientos no han funcionado debido a que las necesidades clubistas no van de la mano con las necesidades de los empresarios. La salida está en trabajar a largo plazo pensando en las divisiones inferiores, como Defensor y Danubio. Liverpool, Rentistas y Wanderers están en ese camino y tienen ya a los primeros jugadores para salir al mercado. Habría otros ingresos, menos espectaculares, pero que pueden usarse para solventar el día a día. Peñarol, Nacional y Rampla han apostado a buscar socios en el exterior a través de páginas web; Paysandú, Rocha y otros buscan salidas en conjunto; y todos se preocupan por atraer gente.

Queda la opción de las fusiones, que sería una de las mejores soluciones: dividen costos, aumentan ingresos y habrá mas mercado para menos equipos. Pero implica la desaparición de una institución como tal y los hinchas (o dirigentes) no están dispuestos a aceptarlo. Las fusiones propicias serían entre equipos de una misma zona, pero esto es aún más difícil por las rivalidades ¿O alguien se imagina una fusión entre Rentistas y Cerrito?

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