EDWARD PIÑON
Con sus espeluznantes decisiones, el juez Martín Vázquez y el línea Mauricio Espinoza le sacaron del bolsillo a Nacional la victoria que estaba consiguiendo, una vez más, de atrás frente a Peñarol.
La historia no terminó, como parecía que iba a culminar tras el segundo gol de Sebastián Abreu, que puso el partido 2-1 a favor del tricolor y que dejó a los aurinegros prácticamente tendidos en la cancha, porque Espinoza y Vázquez sacaron de la cancha al arquero Sebastián Viera.
La segunda amarilla —lo que obviamente arrojó la roja— fue mostrada por el simple hecho de unirse a los festejos bolsilludos y, como si fuera poco, de aguantar con los brazos pegados al cuerpo la invasión de todos los suplentes de Peñarol que fueron a buscar su reacción y no la consiguieron.
Con sus funestas interpretaciones, Vázquez y Espinoza demostraron que utilizan reglamentos diferentes en cada partido. Ayer, por ejemplo, se olvidaron de llevar al Estadio Centenario las normas que utilizaron en Jardines del Hipódromo, cuando expulsaron a Sebastián Vázquez por treparse al tejido para festejar un gol con la hinchada de Nacional.
Si bien a juicio de quien escribe la acción del volante tricolor en el partido contra los danubianos no debió merecer la expulsión, porque la celebración fue entre futbolistas y jugadores del mismo equipo, aquella determinación debió repetirse en la nochecita del domingo, cuando Marcelo Tejera reventó de euforia y se trepó al tejido de la Olímpica para celebrar el 2-2 con la parcialidad aurinegra.
Dos manuales. Dos interpretaciones. Lo curioso del caso es que en ambas actuaron Vázquez y Espinoza y en las dos terminó viéndose perjudicado el equipo tricolor.
Claro que lo peor de todo, lo que realmente fue determinante en el partido fue lo que ocurrió tras el gol de Abreu a los 70’. Allí, mientras un malón tricolor se trepó encima del "Loco", otra historia sucedió en el fondo tricolor.
Viera festejó la conquista del "Loco" con un flash hacia la Amsterdam, sin la mínima intención de provocar, y enseguida descargó su alegría hacia el centro de la cancha. Los suplentes de Peñarol invadieron al campo de juego para provocar lo que finalmente consiguieron, por más que el arquero no reaccionó.
Espinoza se reunió con Vázquez y no sólo cometieron el grueso error de expulsar al arquero, si no que se guardaron en los bolsillos las tarjetas que debieron seguir mostrando a todos los suplentes por invasión e intento de agresión.
Lo miren por donde lo miren. Lo de los jueces fue atroz. Grueso.