"No hay cuentos en el fútbol"

| El técnico confesó que los incidentes calmaron al equipo, que no le sorprendieron porque "ya había pasado lo mismo en el clásico de Maldonado"

JOSE MASTANDREA

Sereno. O como él mismo se definió en pleno reportaje "estoy tranquilo... no me hagan hablar de algo que no quiero". Fernando Morena, con el nudo de la corbata tan ajustado como cuando salió a la cancha, con el mismo semblante, con el ambo impecable, como recién puesto y con la gabardina en la mano.

El clásico ya había quedado atrás. Casi una hora después, el técnico de Peñarol enfrentó las preguntas de rigor. Esta vez, sin mucha prisa.

—¿Qué te dejó el partido?

—Que no nos alcanza el empate. Como todo clásico éste también tenía su trascendencia. Y no solo por tener que ganarlo por el hecho de que así lo marca la historia para el que esté en Peñarol sino porque había que descontarle puntos a Nacional. Para seguir en la pelea necesitabamos el triunfo.

—¿Esto significa que no siguen más en la pelea?

—No, nada de eso. En Peñarol uno está obligado a pelearla siempre hasta el final. Esto sigue, el campeonato no se terminó acá y mientras haya posibilidades, vamos a pelear.

—Matemá....

—No... ni quiero escuchar eso de que matemáticamente tenemos chances. Estoy aburrido de escucharlo... vamos a pelear porque si se dan algunos resultados, podemos alcanzar a los que están arriba.

—¿Y el partido? ¿Fue justo el resultado?

—Fue un partido de ida y vuelta, con dominio alternado pero si uno no manifiesta ese dominio en la red, no sirve para nada. Por ahí Nacional aprovechó mejor su momento... pero no es una cuestión de justicia o de injusticia. La única verdad es el gol. No hay otra. Lo demás es mentira. No existen los cuentos en el fútbol. Lo que pasa es que muchos los inventan... pero la verdad es una sola: el gol. El que hace más goles gana.

—¿Te sorprendieron los incidentes?

—(Se sonríe) No... para nada...

—¿Por qué?

—Porque ya había pasado algo en Maldonado... pero no me hagan hablar de algo que no quiero hablar. Estoy tranquilo... muy tranquilo.

—¿Tuvieron incidencia en el desarrollo del partido?

—Ese incidente nos ayudó. Nos calmó. Nos volvimos a reacomodar y encaramos el resto del partido con la tranquilidad necesaria como para seguir buscando el gol.

—¿Y de ahora en más qué? ¿Qué se le dice al plantel para que no baje los brazos?

—Acá jamás se bajaron los brazos. Después de la derrota con Cerrito tuvimos días durísimos y nos encerramos en Los Aromos para resurgir. Había que resurgir de cualquier manera. Para el que está en Peñarol es una obligación, hay que seguir siempre para adelante, apuntando a lo que viene sin bajar los brazos.

Se fue. Como siempre, rodeado de hinchas que no lo dejaban dar tres pasos seguidos. Autógrafos, abrazos, palmadas en su espalda y el infaltable "gracias Nando" de quienes pisan los 40 y lo vieron vestir la amarilla y negra. Morena no se fue feliz: "teníamos que ganar y no ganamos", dijo, pero quedó conforme con la entrega, la lucha y el amor propio que mostraron sus jugadores. "Ellos saben que no pueden bajar los brazos".

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