Les falló la batería antiaérea

Pudieron ganar los dos, si acaso. Nacional en los 45’ iniciales. Liverpoo en la segunda parte. No ganó ninguno de los dos, sin embargo, quizá porque no lo merecieron, ya que compartieron una carencia prácticamente por partes iguales: ni los tricolores ni los negriazules dominaron nunca por completo el espacio aéreo de su retaguardia. Y eso, pese a los "neoliberales" que "se avergüenzan" de la apariencia del centro al área contraria, o del ropaje que viste un pelotazo buscando la definción de un cabezazo, en el fútbol de ahora y siempre es mortal para la chance de cualquier cuadro.

¿Cuántas jugadas hubo en el primer tiempo como esa en la que un desborde del "Chori" Castro culminó con el testazo de Abreu que puso a Nacional en el ganancia? Varias.

¿Cuántas veces a lo largo del trámite la pelota pasó por el área de Nacional, de lado a lado, a uno o dos metros del piso, como ocurrió en la incidencia en la que Leonardo Medina convirtió el empate? También varias.

Es cierto aquel viejo dicho de que "no hay mejor defensa que un buen ataque". Pero también lo es que sin una defensa bien parada, salvo que se hable de Castro, Ciocca, Atilio, Porta y Zapirain, o de Abbadie, Rocha, Sasía, Spencer y Joya, no hay ataque que valga.

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