Jorge Da Silveira
De la mano de Fernando Morena, Peñarol fue Campeón de la Liguilla y así obtuvo el derecho a jugar la Pre Libertadores. Pese al poco tiempo de trabajo y algunas carencias en su plantel, el técnico logró transformar un clima desfavorable en la interna y de malos resultados hasta ganar este certamen sobre bases muy concretas.
Uno de los rubros más deficitarios del último semestre del 2004 fue la parte física. Pese a la falta de tiempo para hacer un trabajo de base tras un descanso, el profesor Arismendi le dio a Morena el sustento necesario para desarrollar su idea futbolística.
Otro de los temas críticos era la interna del plantel. Se hablaba de diferencias grandes, de una discriminación con los extranjeros. El comportamiento de Bueno lo hacía muy difícil de soportar para sus compañeros. Si bien sigue con esas actitudes que afean sus actuaciones, se le vio algo más tolerante. Idos Serna y Guerrero, la reacción de Pierre fue notoria. Volvió a ser el de los primeros tiempos. Pese a estar mucho concentrados fue mejor la convivencia y la solidaridad en cancha para superar trámites adversos.
Peñarol perdió dos clásicos el año pasado en los últimos minutos. Además de méritos de Nacional hubo razones propias. Aspectos físicos, una interna mala y una pérdida aunque más no fuera circunstancial de atributos tradicionales del club. Esta vez remontó varios partidos, los más recordados fueron el primero con Cerrito y las dos finales.
En lo futbolístico el técnico se jugó por un 4-3-3. Formó una muy buena zaga central de rendimiento alto, Pierre y Cristian González. Correa Rodríguez dio gran mano de lateral derecho hasta que se lesionó. El punto más flojo fue el joven lateral Alonso. La ida de Guerrero complicó aun más los planes. En el medio, optó por un solo volante de marca, Cesaro, quien mostró una notable mejoría en el trato del balón. De un lado puso a Diogo y del otro a Cedrés. Si bien el primero estuvo lejos de su mejor nivel, fue determinante en el final del torneo. Cedrés, de mal año 2004, levantó mucho su juego y lideró. En los minutos finales, cuando se cansaba, lo pasó más adelante. Si bien la contención en zona de volantes no fue la misma que con dos centrales de marca, hubo mucho mejor manejo de balón y se creó más desde zonas lejanas al arco rival. Luego que se fue a la Sub 20 C. Rodríguez, se complicó el panorama ofensivo. Para colmo se lesionó Bueno, una pieza fundamental en la función. Pero dieron gran mano los juveniles Pizzichillo y Apellaniz, en especial el primero. Les tocó aparecer en Primera en mal momento, sin experiencia. Con más partidos, el respaldo del técnico, que les dio confianza y mejor clima, fueron importantes, hicieron goles trascendentes y ayudaron en defensa.