CRITICA | ANTONIO LARRETA
Sin remontarnos a las danzas tribales, casi siempre de inspiración religiosa, hay maestros de baile en Molière y en las comedias inglesas de la Restauración, mientras el siglo XVIII es el estallido de los bailes de salón en pareja, sobre todo del vals, tras el cual, entre mazurca y rigodón, llegamos al tango, transgresor primero, luego asimilado, hoy sofisticado y desvirtuado, y al "one-step" y sus infinitos sucesores. Las academias de danza son una institución que ha subsistido a todos los cambios. Las hubo en la U.R.S.S, en la Alemania nazi y en la España de Franco. Como decía una antigua película alemana, hasta "el Congreso baila". Pero esta película de título interrogante va un poco más lejos. Propone el baile como una forma de autoayuda para todos los tímidos, los solitarios, los diferentes y sobre todo para los maridos otoñales y en crisis, en este caso un Richard Gere que viene directamente de Chicago con su otoño tan carismático y sus sorprendentes aptitudes para el baile. Por suerte el mensaje redentor de la película no se toma demasiado en serio y el director Peter Chelsom tiene mano para la comedia y olfato para elegir sus actores, no sólo el trío estelar (Gere - Sarandon - Lopez) sino un regocijante elenco secundario capitaneado por ese notable comediante que es Stanley Tucci.
Entre tanto producto alevosamente comercial con que Hollywood inunda el mercado mundial, este, por lo menos, sin dejar de serlo, es simpático y por momentos divertido. No hay violencia, no hay efectos especiales, no hay villanos en el trasfondo, ni siquiera hay vuelta de tuerca. Se le puede reprochar cierto sentimentalismo en los últimos tramos, donde la amante potencial (Lopez) renuncia a su compañero de baile (Gere) y la esposa suspicaz (Sarandon) empieza a tomar clases —de baile, por supuesto— con su propio marido. Todo el final tiene ese toque Frank Capra que algunos augustos colegas aborrecen, y que yo evoco con cierta nostalgia.
En todo caso es un placer ver buenos comediantes (Sarandon, Gere, Tucci y sus compañeros de academia) y es un placer de otro orden ver a Jennifer Lopez haciendo lo suyo, que es ser una bailarina estatuaria, casi una Nefertiti, con repentinos raptos de pasión animal. Bailemos.
¿BAILAMOS?
Shall We Dance?
Director. Peter Chelsom.
Productor. Simon Fields.
Libreto. Audrey Wells, sobre la película "Dansu wo Shimasho ka" (1997) de Masayuki Suo.
Fotografía. John de Borman.
Montaje. Charles Ireland.
Diseño de producción. Caroline Hanania.
Música. Gabriel Yared, John Altman.
Elenco. Richard Gere, Jennifer Lopez, Susan Sarandon, Stanley Tucci, Bobby Cannavale, Anita Gillette, Lisa Ann Walter, Omar Benson Miller, Richard Jenkins, Nick Cannon.
l Estados Unidos 2004.