Eduardo "Lalo" Fernandez
Comenzó el Clausura y las diferencias con el final del Apertura no fueron muchas ya que Danubio, Defensor, Nacional y Peñarol, los cuatro con más posibilidades de pelear por el título, ganaron sus tres puntos. Las diferencias existieron en la forma cómo los ganaron ya que mientras Defensor lo hizo de atrás a Liverpool, Danubio sacó buena ventaja, la que se vio acortada luego por Wanderers, Nacional fue exuberante y aplastó a Rentistas mientras que Peñarol sudó la gota gorda para vencer a Cerrito ya pasada la hora. Y a propósito de esto último bueno es señalar cómo cambian las cosas al compás de los resultados. Como tantas otras veces ante una racha adversa comenzaron a aparecer cuestionamientos a los jueces, al Colegio, al técnico de la selección nacional y cuanta cosa tenga que ver con los resultados negativos incluso, claro está, a los periodistas. Tal el caso de Peñarol quien ha dejado sentir su malhumor con el juez Larrionda a quien le señala haber cobrado en un partido clásico un penal a Olveira, cuando jugaba en los mirasoles, habiendo cometido la infracción fuera del área. Tal partido se jugó hace bastante tiempo a pesar de lo cual, en alarde de buena memoria, se pone sobre la mesa vinculándolo con el arbitraje último y agregando que con tal juez Peñarol nunca le pudo ganar a Nacional.
Al Colegio le endilgan falta de sensibilidad por el nombramiento del árbitro y a Fosatti se le enrostra falta de comprensión al no haber aceptado ceder a uno o más jugadores de los citados a la selección en vísperas de los partidos contra Argentina y Bolivia para jugar contra Cerro Porteño en Asunción.
Toda esta película no es nueva y ya se ha visto muchas veces, incluso con colores distintos. Cuando las cosas marchan mal hay que buscar argumentos para cambiar el viento y nada mejor que culpar a terceros. Nunca se escuchó decir la culpa la tenemos nosotros. Por el contrario siempre ha dado buenos dividendos crear la duda ante los fracasos dejando entrever que las derrotas son fruto de supuestas maquinaciones para favorecer a otros. Siempre o casi siempre ha sido así.
A propósito, el juez del partido Peñarol—Cerrito validó un gol decisivo cuando ya había expirado el tiempo adicionado de tres minutos. Esta vez nadie abrió la boca. Que se queje Cerrito... Como se ve también en el fútbol todo es relativo.