SILVIA PEREZ
Sebastián Abreu caminaba de un lado al otro de Los Céspedes sin soltar la copa. "Es la primera vez que soy capitán en Nacional y logramos este torneo. Me dieron la responsabilidad de dejar la copa en buen destino, por eso no la suelto".
—El otro día después del clásico decías que para ser campeones faltaba un paso grande que era el partido con Wanderers, ¿ese paso resultó más fácil de lo que esperaban?
—Creo que la forma en que jugó el equipo hizo que no lo sintiéramos tan difícil como pensábamos.
—Y tus goles, que hacía varios partidos que no aparecían, aparecieron justo hoy.
—Las chances de gol estuvieron en todos los partidos, después quedaba a criterio del delantero poder concretarlas. Lo estaba haciendo el "Cacique" con efectividad, hoy me tocó a mí, pero es todo funcionamiento de equipo y eso es lo que hay que destacar y resaltar. De repente me tocó a mí en el partido definitorio, pero todo se debe a ese funcionamiento que se está dando cada vez mejor.
—¿Cuál gol te gustó más?
—Todos valen uno, todos tienen su significado y su importancia.
—A poco tiempo de volver ya conseguiste un nuevo título.
—Sí, por suerte. Es el sexto título de mi carrera, pero esta vez lo que se consiguió fue sólo un paso importante. Siendo realista no se obtuvo nada todavía, por eso hay que festejar con mesura.
—¿Por que crées que Nacional fue campeón?
—Porque expuso un buen fútbol y porque tuvo contundencia.
—Habían decidido no dar la vuelta y además la gente invadió la cancha, pero ¿no les hubiera gustado darla?
—No, porque en torneos así, cortos como el Apertura, nunca la damos. Después, a fin de año, si se consigue el objetivo ahí sí se da la vuelta.
—Hablando de festejo, ¿cómo va a ser el de esta noche?
—Un asadito con los muchachos, tranquilos, y un par de tambores. Nada más. Tampoco hay tiempo, enseguida volvemos a entrenar, el miércoles ya arranca de nuevo y no hay que dejarse estar. Además, hay que ir a votar.