PUNTA DEL ESTE | GUSTAVO SANCHEZ
Las hermanas Mariana y Andrea compitieron por segunda vez en el Campeonato Mundial de la Clase Snipe y consiguieron el título en forma indiscutida; su hermano Alejandro logró la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atenas en Láser, donde tuvo una buena actuación; y su padre, que también se llama Alejandro, participó junto a una tripulación uruguaya en el Campeonato del Mundo de la Clase J 24, donde lograron ubicarse en el segundo puesto en una de las regatas.
Dos campeonas del mundo, un olímpico y una destacada actuación mundialista, no son cosas que se ven todos los días en una sola familia.
"Para un padre no hay nada más gratificante que ver a sus hijos cumplir sus metas", asegura Alejandro Foglia (48 años). "Fue un esfuerzo grande, de mucho tiempo, con un duro entrenamiento, donde tuvimos que resignar muchas horas de convivencia con la familia, ya sea por largos viajes u horas de preparación en el agua o en entrenamientos físicos. En lo personal siento una doble satisfacción como directivo del Yacht Club Punta del Este, un club que apoya fuertemente a todos los chicos de la institución que participan en competencias internacionales".
Para que toda una familia experimente una pasión tan grande por el yachting, tiene que haber algo mágico en esta disciplina deportiva y un contacto estrecho con ella desde la niñez.
AMISTAD. Alejandro (hijo), de 20 años, subraya que la base de todo es la escuelita de vela a partir de los 12 años, hasta que comienzan las competencias. "En mi caso, participar ya desde chico en dos campeonatos mundiales de Optimist me fue dando mayor confianza y la posibilidad de conocer la alta competencia de manera directa".
Pero el tiempo pasó y lo que para el joven comenzó por diversión se hizo después mucho más exigente. Los duelos de Alejandro Foglia por el primer puesto en las competencias locales con su amigo Miguel Aguerre comenzaron a ser algo frecuente.
"Ahora en las competencias no hay amigos. Me acuerdo cuando fuimos a entrenar con un técnico ruso a la Argentina, que me decía ‘tú cortar cabeza a Miguel’... Es duro competir con él porque es un amigo. Cuando supimos que yo viajaba como competidor y él como entrenador a los Juegos Olímpicos de Atenas, se lo tomó muy bien y pudimos complementarnos. Tenemos clara nuestra amistad y cómo son las cosas en el agua. Allí, si le tengo que pasar por arriba lo hago. Yo sé que no lo puedo perdonar, porque Miguel si tiene la oportunidad me va a aplastar. Creo que esa es una forma de respetar al amigo en la competencia".
Los Juegos Olímpicos fueron un momento clave en su carrera deportiva.
"Los Juegos de Atenas fueron lo máximo", asiente Alejandro. "Los viví intensamente y aunque no me favoreció la falta de viento, el rendimiento fue bueno. No hay mejor recompensa que ser atleta olímpico. Ahora mi meta es una buena participación en el Campeonato Mundial del 2006, y conseguir la plaza para los Juegos del 2008 con mucha anticipación".
LAS HERMANAS. La situación de las hermanas Mariana y Andrea fue distinta, porque el ser mujeres no es fácil en un deporte como el yachting.
"No fue fácil, pero por suerte integramos un grupo de navegantes que siempre nos respetó mucho como rivales y eso hace que una se sienta más cómoda", dice Andrea, de 18 años y la menor de las hermanas. "Competir con varones nos dio la posibilidad de mejorar nuestros rendimientos, algo muy importante para salir después a competir fuera".
Para Mariana, 22 años, "formar dupla con tu hermana y competir en un barco en el que las dos deben tomar las decisiones, llevó a que en un principio nos peleáramos mucho, incluso a veces me enojaba horrible y seguía navegando con terrible mal humor por no poder hacer lo que yo quería. Con el tiempo fuimos entendiendo cuáles eran los roles de cada una y eso cambió".
Las hermanas comparten ahora el hermoso recuerdo de haber participado en el Campeonato Mundial 2004 de Snipe celebrado en Suecia, en el que obtuvieron el título compitiendo contra los mejores del mundo.
"El campeonato fue muy parejo y hasta el final tuvimos mucha incertidumbre", recuerda Andrea. "En la última regata, cuando cruzamos la meta, Mariana me decía: ‘¡Andrea, ganamos, mirá que estoy haciendo las cuentas y ganamos!’, pero yo no sabía si festejar. Llegamos a puerto y tuvimos que esperar un largo rato antes de conocer los resultados oficiales. El tiempo parecía que no pasaba nunca...".
El momento más emocionante y crítico de la competencia ocurrió en la penúltima regata del Campeonato, cuando las hermanas uruguayas largaron mal, tuvieron que retroceder a la salida y hacerlo nuevamente, perdiendo cuatro minutos sobre el resto del grupo.
"Fue muy duro. Es difícil explicar lo que se siente cuando vas tan lejos del grupo en la cola", comenta Mariana. "En un momento comencé a sentir a mi hermana respirar profundo, aguantando el llanto y me acordé de lo que me decía mi entrenador: ‘Nunca una regata está perdida’. Entonces le dije: ‘Vamos, Andrea... Tenemos que descontar y llegar, no llores ahora que estamos a un paso de lograrlo’".
LA MADRE. Está claro que por las venas de los Foglia corre agua salada. Incluso su madre, Sandra, que es odontóloga y no compite, afirma que ha logrado aceptar la situación y disfrutarla.
"El yachting ya es algo que está incorporado a la familia", dice. "En casa no existen los almuerzos del domingo, dado que se llega después de las cinco de la tarde de las competencias. Aunque yo no compito, disfruto mucho cuando ellos lo hacen, aunque también me pongo muy nerviosa. Cuando llamé para saber el resultado final de las chicas en el Mundial a la casa de familia donde se alojaban, la persona que me atendió me comunicó que habían obtenido el título. Y cuando el hombre vio que estaba muy emocionada me dijo: "Sí... son campeonas señora, no llore, no llore que ya lo lograron".
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AFUERA DEL AGUA
La familia Foglia no se dedica sólo al yachting; tiene su vida planificada también fuera del agua. Con 48 años, Alejandro Foglia es ingeniero y directivo del Yacht Club de Punta del Este. Su hija mayor, Mariana, tiene 22 y estudia Biología; Alejandro, de 20 años, realiza la carrera de profesor de Educación Física y la menor de las hermanas, Andrea, 18, cursa la licenciatura en Economía.
SUS LOGROS
Varios son los títulos obtenidos por los Foglia en competencias de yachting. Entre los más destacados, tres Campeonatos Sudamericanos y un Mundial en Snipe por parte de Mariana y Andrea; un Campeonato Sudamericano Junior Láser, y varios nacionales en distintas categorías, constituyen el logro de Alejandro hijo, mientras que su padre obtuvo el título de Campeón Nacional en dos oportunidades, Vicecampeón Sudamericano en la Clase J 24 en esta misma temporada, y una victoria en la regata Buenos Aires-Rio de Janeiro.