EDWARD PIÑON
A pocas horas de su cumpleaños, en lugar de respetar su legado histórico, ese que reza: "Serás eterno como el tiempo y florecerás en cada primavera", Peñarol se "marchitó" en el Torneo Apertura como consecuencia de su derrota frente a Defensor Sporting por 2 a 1.
Y aunque parezca una ironía, precisamente fue "la violeta" la que floreció en el certamen. Es que el triunfo lo mantiene en la cima del campeonato, posición que comparte con Nacional, y con el enorme aditivo que ahora ya se sacó a los dos grandes de encima. Esto no es poca cosa, porque a juzgar por el calendario que le queda por delante se convierte en un serio aspirante al título.
Claro que el tema no queda solamente ahí, porque anoche el equipo de Juan Tejera volvió a ratificar las virtudes que le habían posibilitado lograr la igualdad ante los tricolores. Esto es: orden táctico, mucha aplicación a la marca y salida veloz para contragolpear.
Con esas armas específicas consiguió impedir que el equipo de Diego Aguirre le provocara grandes dolores de cabeza por los costados. Tanto al "Cebolla" Rodríguez como a Carlos Diogo les fue prácticamente imposible desnivelar con su habilidad y velocidad. Algún chispazo del segundo, pero demasiado poco para lo que ambos jugadores están en condiciones de realizar. Ese punto fue fundamental para el equipo de Punta de las Carretas, porque los aurinegros recién pudieron llegarle con peligro cuando transcurrían 31 minutos de juego y el marcador se encontraba a su favor producto de un tremendo disparo de Maximiliano Pereira.
Pero no fue lo único. Es más, podría decirse que el cambio de ritmo para pasar de su cancha a la del rival fue tan importante como el despliegue para contener los embates carboneros. Así fue como primero Elduayen tuvo que realizar una formidable tapada ante un disparo de De Souza y así fue como llegó el 2-0 tras una soberbia definición del propio De Souza.
El otro argumento importante, que suele repetirse en los equipos que pugnan por los sitiales de privilegio, es el de la fortuna. Y eso, sin ignorar las cualidades expuestas, fue también trascendente anoche para permitirle a Defensor Sporting quedarse con el triunfo.
Es que no puede pasarse por alto el hecho de que el travesaño le negó dos veces a Peñarol la posibilidad de convertir. En ambas oportunidades el protagonista fue el colombiano Serna, quien se anticipó a los defensas pero falló por un centímetro.
Para Peñarol ese centímetro fue tan cruel como el penal que Castillo le atajó a Bueno. Especialmente, porque le impidió florecer a pocas horas de su cumpleaños. Y como viene la mano, parece que ya "marchitó" en el Apertura.