Cuando creyó que el peligro había pasado, el traficante volvió al aeropuerto. Pero allí lo estaban esperando los agentes de la Brigada Nacional Antidrogas que ya lo habían identificado como el dueño del bolso de mano en el que los aduaneros habían incautado minutos antes 5,4 kilos de éxtasis. La requisa movilizó a efectivos de la Policía Antidrogas y de Interpol que, junto a los inspectores de Aduanas, comenzaron las averiguaciones del caso.
En principio las autoridades creen que el cargamento valorado en unos 60 mil dólares estaba destinado a Argentina, ya que se cree que es una cantidad muy grande de esta droga cuyo pico de mayor consumo se da en la temporada veraniega y principalmente entre extranjeros.
Por lo pronto el hombre de 55 años y nacionalidad argentina que fue detenido por los policías ya contaba con antecedentes penales en su país. Se ignora aún si este era el primer viaje que realizaba como "mula" y quiénes eran sus eventuales contactos. Estos extremos vienen siendo investigados junto a las filiales de Interpol de Argentina y España, destino y punto de partida respectivamente, del alijo incautado por las autoridades.
DESCUBIERTO. Los pasajeros del vuelo 803 de Pluna, proveniente de Barcelona–Madrid, ya habían bajado de la aeronave cuando los inspectores aduaneros comenzaban a revisar el equipaje que venía en bodega.
Un bolso de mano de color azul y grandes dimensiones retuvo la atención de una funcionaria del Ministerio de Ganadería que, junto a los inspectores de Aduanas, tiene la tarea de revisar maletas. "Cuando ese bolso pasó por la máquina de rayos X nos llamó la atención la presencia de una materia orgánica granulada", contó más tarde la funcionaria a El País. El descubrimiento activó la alarma y discretamente los inspectores de Aduanas comenzaron a revisar el bolso hasta que finalmente hallaron un doble fondo que ocultaba 21 pequeños paquetes envueltos en papel carbónico y cinta adhesiva. Los paquetes eran, en realidad, bolsas que contenían alrededor de 250 comprimidos de color verde pálido y un fuerte olor a menta.
Efectivos de la delegación aeropuerto de la Brigada Antidrogas hicieron un test de campo a la sustancia que determinó se trataba de un estupefaciente, aunque el test no permitía establecer si se trataba de heroína o, lo más probable, éxtasis.
CAPTURADO. "Las personas que portaban el equipaje se han dado a la fuga", comentó el director de la Oficina Central de Interpol, el inspector Héctor De León, durante la breve ronda de prensa organizada unas cuatro horas después de confiscado el cargamento.
Hasta entonces el caso mantenía perplejos a los investigadores policiales. La presencia de heroína o éxtasis no es habitual en el país, salvo cuando se trata de sustancias que transitan rumbo a Estados Unidos o Europa. Este era el caso inverso y para colmo el dueño del bolso no aparecía.
Pero mientras los hombres de Interpol desplegaban sus redes en todo el territorio y se ponían en contacto con sus pares de Argentina, Chile, Brasil y España, el hombre que hacía las veces de "mula" volvía silenciosamente a la terminal aérea.
Lo que no advirtió el argentino de 55 años fue que sus pasos eran discretamente seguidos por agentes de la BNA que habían detectado su presencia en el sector de equipajes. Finalmente este hombre fue detenido y desde ayer quedó a disposición del tercer turno del Juzgado Penal de la Costa.