Revisar los libretos

Eduardo "Lalo" fernandez

El Torneo Clasificatorio está a punto de terminar, el interés ya no es saber si Danubio clasifica campeón o no y la atención se centra en quiénes serán los diez que jugarán por el Campeonato Uruguayo y por consiguiente los ocho que pelearán por sobrevivir en Primera.

Tales interrogantes no se resuelven así nomás ya que la complicación es tan grande que nadie entiende nada. Puede darse la paradoja de que un club del interior de la República ubicado decimocuarto juegue entre los diez que pelearán por el titulo y un equipo octavo en la tabla deba jugar por la permanencia. Deportivamente es un desastre debiendo ser el sistema de disputa más complicado del mundo. Una mezcolanza elaborada sobre la base de darle al campeonato local mayores atractivos lo que resultó exactamente al revés.

Los aficionados se han ido alejando de las canchas no sabiéndose muy bien si su apego al fútbol ha cambiado la tribuna por el living de la casa lo que, de ser cierto, no malhumoraría demasiado a quienes elaboraron semejante mamotreto. Si a la falta de público le sumamos la pobreza franciscana en la que se mueven todos los clubes, el desconcierto es fenomenal. Existen instituciones que saben que no podrán pagar y hay jugadores que saben que no podrán cobrar pero unos y otros aceptan empezar sin saber cómo van a terminar.

Hasta no hace mucho clubes y jugadores apostaban a "Paco", oscilando el agradecimiento desde los más sentidos votos de hermandad, "para mí es casi un hermano" o "somos como hermanos" frases que sonaban como cascabeles, dichas con la mejor sonrisa por los agraciados, hasta las genuflexas evoluciones de un avión haciendo flamear un enorme "Gracias Paco". Pero el Mesías y sus acólitos se cansaron y el dólar se partió en tres. El "Si no puedo pagar ‘Paco’ me arregla" no corrió más y los agradecimientos ya no fueron tantos. En la Mutual de Jugadores perdió el oficialismo y casi se viene una huelga (hay otra en pie) para poder ganar tres mil y pico de pesos por mes, porque a pesar de los cascabeles la pobreza sigue siendo fiel compañera; mientras varios clubes amagan con pararse de manos y empiezan a buscar otras salidas.

Para colmo la Selección Nacional, con una Eliminatoria hasta ahora de muy dudosa clasificación, está dando el aparente mazazo final a toda una estructura construída sobre ilusiones y lejos de la realidad, la que ha hecho pocos jugadores millonarios mientras muchos siguen pobres y la mayoría de los clubes están rodeados de males y bandeados de apremios.

¿Para quien ha sido un buen negocio? A esta altura parecería que para muy pocos lo que estaría justificando revisar los libretos.

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