De no haber podido clasificar, "hubiera sido una vergüenza"

| Después de la carrera, se enteró que en la Prueba por puntos no va a haber invitación para ir a Atenas

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AP

JOSE MARIA BELLO

Milton Wynants hizo emocionar nuevamente a todos los uruguayos, al obtener otra medalla de plata, en esta ocasión correspondiente a la conquista del vicecampeonato del mundo, que a su vez valió la ansiada clasificación para los Juegos Olímpicos de Atenas.

Después de dormir no más de cuatro horas, la voz del "Gorra", más frío, llegó desde Melbourne para recordar lo que había sido la competencia.

—¿Pudiste dormir?

—Con el cansancio que tenía no me importó ni el dolor: me acosté y "clavé el pico".

—¿De qué dolor hablás? ¿Del que te produjo la caída?

—No, la caída me produjo una quemadura en la pierna y el brazo derecho, pero ya estoy acostumbrado. El dolor que sentía y que me apareció en plena carrera es el de la típica puntada abajo del hígado que me tuvo a mal traer.

—¿Cómo fue la caída?

—Son esas cosas que pasan. Yo venía por la mitad de la pista y otro ciclista me va a pasar, nos enganchamos y yo derrapé hacia abajo. Estaba en el suelo y veo al Hugo (Skricky, su técnico) con la otra bicicleta al hombro, me paré y ahí me dolió más la puntada. Estuve cuatro vueltas afuera y luego entré más preocupado por el dolor, porque no me dejaba acomodar bien en la "bici"; me costó agarrar nuevamente el ritmo, pero sabía que estaba segundo y que Grecia estaba a mi alcance y metí a muerte y se dio.

—Te agarró en un buen día.

—Eso es fundamental, pero llegué muy presionado. Todos estos últimos días no se me iba de la cabeza lo que podía pasar si no clasificaba para los Juegos: iba a ser una vergüenza. A mí la gente me apoya y yo no podía fallarle y así llegué al velódromo, pero cuando comenzó la carrera me olvidé de todo y sólo pensaba en clasificar.

—En una conversación que habíamos mantenido antes de la partida, dijiste que en caso de no clasificar, seguramente no ibas a aceptar una invitación para participar en los Juegos, porque para vos, en el nivel en que estabas ahora, no sería digno.

—Sí, y ahora que logré este objetivo me enteré que para esta prueba no va a haber invitación, pero por suerte te lo había dicho antes. Lo que sucede es que si yo no lograba clasificar era porque no estaba en condiciones de pelear por una medalla en Atenas. La primera vez fue diferente, porque yo era un don nadie; ahora me conocen un poco más y no lo podía aceptar.

—¿Cambiaste el color del enterito (malla)?

—Sí. ¿Sabés lo que pasaba? El otro ya era muy conocido y me veían de cualquier lado; este, en cambio, es más apagado y pasó desapercibido, pero ligué poco porque en la caída destrocé la parte derecha.

Por lo visto en Melbourne, para ir a Atenas deberá comprarse un "enterito" nuevo, aunque si para ganar una medalla ese es el precio que hay que pagar, que se compre uno cada vez que compita.

"Difícil de contar; les salió mal"

"Acá los latinos no existimos, date cuenta que hicieron dos series clasificatorias y en una de ellas nos pusieron a todos: el argentino, el colombiano, el chileno, el uruguayo y el español, pero les salió mal, porque no sólo clasificaron todos, sino que tres de los cuatro primeros fueron latinoamericanos. Lo de Wynants es difícil de contar, cuando las circunstancias son más difíciles se transforma y hace fácil todo lo difícil". (Un adelanto de lo dicho por el técnico Hugo Skricky, que tiene mucho que ver en la trayectoria de Wynants).

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