Los últimos jugadores que ingresaron por el túnel, lo hicieron con lágrimas en los ojos y tosiendo. En cuestión de segundos, los vestuaristas que estaban apostados al costado de la escalera que lleva al campo de juego comenzaron a toser sin parar. El que peor la pasó fue Gonzalo Codevila (15) ya que el gas-pimienta lo dejó al borde del desmayo. Fue auxiliado en el vestuario negriazul por Miguel Mesansa, otro hincha liverpoolense: "un granadero me apuntó con el gas y lo tiró. Después guardó enseguida el spray", dijo el adolescente mientras Mesansa asentía con la cabeza. "No hicimos nada, no insultamos, no agredimos, sólo alentamos", admitieron a coro. Nadie supo explicar la reacción del granadero.