JORGE SAVIA
Si bien es cierto que resulta claro que hoy por hoy la prioridad de Nacional son los partidos de la segunda fase de la Copa contra el Táchira, igual el equipo tricolor estaba precisando un tónico, un estimulante, que incluso le sirviera para llegar más seguro de sí mismo al cruzamiento con los venezolanos. Y anoche lo encontró —y se lo tomó con ganas— al vencer por 3-0 a Wanderers.
El elenco bohemio fue poco, es cierto. Se ve que anda desnorteado. Flojo atrás, por arriba y por abajo, falto de oficio en los laterales de la retaguardia, endeble y perdido en el medio, y realmente frágil en ataque. Pero ante un rival que juega poco, igual se puede andar bajo. Y Nacional anoche, desde el arranque, anduvo bárbaro. Con el ingreso de Méndez, estuvo mejor plantado y más sólido en el mediocampo. Con los desdoblamientos de Valdez, que en lugar de tirar el centro en las tres cuartas partes de su recorrido hacia el ataque esta vez llegó casi hasta el fondo de la cancha —como en la jugada del segundo gol— para meter el pase al medio, incluso rastrero, para el compañero que llega de frente al arco contrario, fue muchísimo más penetrante. Y casi no hace falta decirlo: con los cabezazos de Luis Romero, aunque en esta ocasión el "Lucho" también "se enroscó" en el armado de varias paredes y jugadas armadas a ras del piso, y la movilidad y la eficacia de las que Medina hizo gala por todo un ancho y amplio frente de llegada, el cuadro de Ostolaza fue lisa y llanamente letal, incontenible, desequilibrante.
Con esas armas, entonces, Nacional liquidó el partido en apenas 2’, entre los 10’ y los 12’ de la primera etapa, cuando —parado de espaldas al arco de Nanni— Medina metió primero una media chilena que facilitaron las ventajas concedidas por los zagueros contrarios, y después hizo una triangulación con Valdez que el propio "Cacique" definió con un zapatazo preciso que se coló junto al primer palo de la valla de Wanderers. Lo demás, sobró casi. Porque de ahí para adelante, los tricolores se dedicaron a manejar sobriamente el trámite, sin que Wanderers pudiera cambiar nada. Al contrario: en el complemento, Ostolaza hizo entrar a N’Kong y el camerunés no solo mostró que puede dar una mano, sino que también le puso el broche del tercer gol a una de las tantas llegadas que —incluso con más precisión por parte de Aparicio que en la primera etapa— el equipo del "Vasco" descargó por la derecha de su ataque.
Ganó Nacional, entonces. Y más que eso, "se mandó" una triple dosis de un reactivo con el que, después de perder con Danubio, empatar con Fénix y caer ante Cerrito, estaba precisando. Como quien dice, "se vacunó" contra la "malaria" local que lo aquejaba.
Las flechas del "Cacique" son mortales
NACIONAL
VIERA: Pese a que tuvo poquísimo trabajo, hizo un par de atajadas importantes. VALDEZ: Cerró la raya y, como en la jugada del segundo gol, esta vez fue profundo y gravitante al desdoblarse. MACHADO: Firme. Bien parado. CICHERO: Sobrio. Sin fallas. A. ROMERO: Controló su costado. Como es habitual, le costó perfilarse al pasar de tres cuartos de cancha hacia adelante. MENDEZ: Le dio mayor ensamble, y hasta un cierto toque de distinción, al mediocampo. APARICIO: Como de costumbre, fue un motorcito fuera de borda en la marca. Al desengancharse, no culminó bien en el primer tiempo, pero —como se vio en la jugada del tercer tanto— levantó mucho en ese aspecto para la segunda parte. O.J. MORALES: Parejo, eficaz. Ordenado. COELHO: Aunque volvió a tener altibajos, metió buenos centros, movió la pelota con pases acertados. L. ROMERO: Fiel a su costumbre, ganó siempre en el juego de alto. MEDINA: Espléndido, determinante. Volvió a aguantar la pelota para dársela al compañero que llega de cara al arco contrario, metió un gol de media chilena, hizo otro en una jugada que él mismo armó y fue a rematarla, y dio el pase para el tercer tanto: el "Cacique" mata con sus flechazos, pero anda como bala. N’ KONG: Hizo un gol definiendo con clase y jugó unas cuantas pelotas en forma clara. COLZADA: No tuvo oportunidad de destacarse. SOSA: Reavivó el ataque.
WANDERERS
NANNI: Sin culpa en los goles. Hizo buenas atajadas. J. MARTINEZ: No logró cerrar su costado. HERRERA y RAMIREZ: No pudieron con los puntas adversarios. SOUZA: Entraron fácil y seguido por su flanco. MANCINI: Trabajador, pero entreverado. Lo echaron. ALMADA: Sin la gravitación de otras oportunidades. RIQUERO: Movedizo, dinámico, aunque sin profundidad al desdoblarse. ALCOBA: Tuvo que bajar a ayudar a Souza y le costó engancharse en la faz atacante. CAÑARTE: Jugó a la pelota y lo dominaron. CHARA: Trató de encarar, también de tener la pelota, pero casi nunca tuvo a nadie cerca para dársela. BARRETO, COR y DAMIANO: No pudieron cambiar nada.
Agujas prontas
SUSTO
"tempranito tenemos que ir a vacunarnos contra la fiebre amarilla y no lo voy a negar, estamos un poco asustados, más que nada porque dicen que luego produce fiebre. Además, es común que los jugadores nos asustemos con los pinchazos, a veces en Los Céspedes se trabaja con antinflamatorios y le tenemos miedo a las agujas". (Fabián Coelho).
CERO
"ganar es importante y también lo es mantener el cero. Si no nos hacen goles, sabemos que nosotros alguno haremos, esta vez liquidamos el partido de entrada y luego lo pudimos manejar. En los mano a mano que tuve que afrontar, esta vez gané. Creo que la rotación que hizo el cuerpo técnico sirvió, tomamos aire y regresamos con la cabeza fresca". (Sebastián Viera).
ENTRENAMIENTO
El plantel de Nacional vuelve a los entrenamientos mañana a las 15 horas y el sábado parte a las 12.15 desde el Aeropuerto de Carrasco hacia Venezuela vía Buenos Aires.