JOSE MASTANDREA
El lunes no entrenó. Pero ayer se sumó al grupo con todo. El golpe que recibió el sábado —una "paralítica"— frente a Deportivo Maldonado lo había dejado maltrecho pero las ganas y el amor propio de Carlos Bueno, hicieron el resto. Ayer de mañana trabajó sin problemas, dispuesto a cambiar la pisada, a tratar de revertir el momento deportivo de este Peñarol al que le cuesta mucho encontrar el camino de la victoria.
—¿Cómo están?
—Bien... tranquilos... sabemos que lo único que nos falta es que se den los resultados. Hay muchas ganas, hay trabajo, sólo tienen que empezar a darse los resultados.
—El partido con Cerrito parece ser decisivo.
—Sí. Ellos van arriba y nosotros no podemos perder más puntos. En los últimos partidos no la metimos. Tuvimos muchas chances y no las concretamos, esa es la verdad. Pero el jueves, si Dios quiere, vamos a andar bien. Acá hay buen ambiente, el grupo está unido.
—Decís que hay buen ambiente... ¿cómo se explica la discusión del otro día con Bizera?
—Eso es normal en cualquier equipo. El que jugó al fútbol lo sabe. No pasó nada. Fue producto de la calentura del momento. Los dos queremos ganar, nos conocemos desde hace muchos años y un reproche llevó a otro y discutimos. Pero no pasó nada más. De esas discusiones hay miles en todos lados...
—Ya habían discutido en la cancha...
—Sí... es verdad... pero con Joe (Bizera) nos conocemos desde los 7 años. Nos criamos juntos, vamos juntos a todos lados, somos más que compañeros. Y por ahí eso también influye.
—Muchos sostienen que el hincha que llevás adentro le gana al profesional.
—Puede ser... pero es mi forma de ser. Capaz que ahora hago más gestos, me enojo más. Pero no soy el único que quiere ganar. Todos queremos ganar.
—¿Lo hablaron entre ustedes?
—Sí... sí.... no solo con él. El lunes hicimos un asado en Los Aromos y lo hablamos entre todos. Aclaramos muchas cosas. No hay ningún problema. Por ahí se dice que estamos todos peleados pero no sé de dónde lo sacan. Acá se está trabajando de la mejor manera, con muchas ganas.
—Hubo como un "mea culpa" en ese asado entonces...
—Algo de eso.... tuve una charla con mis compañeros, les pedí disculpas, les prometí que no se iba a repetir, que no iba a hacer más gestos. Primero porque los estaba dejando mal parados a ellos y segundo porque no estaba quedando bien parado yo. Les dije que tienen todo el derecho del mundo a decirme lo que quieran. Sé que mis gestos en los últimos partidos han sido bastante groseros. Tengo que cambiar, que concentrarme más en el partido y en tratar de hacer goles.
—Ese, precisamente, es uno de los déficit que mostró el equipo en los últimos partidos. No aprovechó las chances que creó.
—Es así. Estamos perdiendo muchas chances. Creo que corrigiendo las cosas vamos a salir adelante. Ojalá lo podamos hacer el jueves (mañana) es lo que todos esperamos.
—¿Hay ansiedad por todo lo que se habla de tu pase a Europa?
—Para nada... ahora tengo la cabeza puesta solo en Peñarol. Sé que en algún momento me va a llegar...
Carlos Bueno está dispuesto a cambiar. Por su bien y por el del equipo. Quiere dejar al hincha en la tribuna para no llevarlo a la cancha. Dice que "no es fácil" porque a Peñarol lo lleva "en el corazón".
El asado, penales y Cedrés
—¿En el asado del lunes, no se habló de los penales? ¿Vas a seguir tirándolos vos?
—Yo quería... pero el Gaby (Cedrés) me habló. Me hizo ver las cosas de otra manera. Me dijo que si el partido está a cero a cero lo tira él. No quiere que yo cargue con esa responsabilidad. Yo le dije que no, que lo tiraba igual pero después le terminé dando la razón. Que lo tire él. Eso sí... si vamos ganando, lo tiro yo.