MADRID
En el fútbol, como en la vida, hay momentos buenos y momentos malos. Por ambas situaciones pasó en poco tiempo Richard Morales. Tuvo picos altos de felicidad, como cuando colaboró con sus goles para que Uruguay pudiera estar en el anterior Mundial, y también recibió los golpes, como estar mucho tiempo sin jugar en Osasuna.
Ahora otra vez el lado bueno de la moneda. "En esto hay que ser paciente y trabajar. Es cierto que el futbolista cuando no juega está de mal humor, enojado y se siente mal porque no puede hacer lo suyo, para lo que lo contrataron. El no poder disfrutar de lo que hacés es una situación bastante embromada", manifestó el "Chengue".
Pese a ello, al "Chengue" no le pasó por la cabeza pegar la vuelta. "Nunca pensé en volverme, en lo primero que pensé fue en la familia. Uno sabe cómo están las cosas en Uruguay y aunque sufrí y la pasé mal me la tuve que aguantar".
Pero como "no hay mal que dure cien años..." la situación cambió. La chance llegó y como no podía ser de otra manera, también lo hizo el gol y con ello el festejo del mono. "Nadie se puede hacer una idea de cómo lo estaba esperando (el gol). No veía el momento de hacer uno para poder regalarle ‘el mono’ a mí hija. Luego de eso me quedé muy tranquilo".
Cambió el técnico de la selección y con la llegada de Fossati llegó la citación. "Estaba esperando hace tiempo la convocatoria y estuve muy ansioso. Era claro que si yo hubiera sido titular y estuviese convirtiendo goles existía una presión fuerte para que me convocaran, pero como no era así, tenía que callarme y esperar, porque en la selección no se juega por los antecedentes, se juega demostrando que estás en un buen momento. No hay otra".
El "Chengue" va por su segundo Mundial. "La meta es ganar los partidos que vienen, esa es la única receta válida para llegar al Mundial. Pensemos en lo que se viene ahora, para pensar en Alemania ya habrá tiempo".