JOSE MASTANDREA
Adrián Apellaniz se puso el traje de goleador. Un traje hecho a su medida. Porque el ayer compañero de fórmula de Sergio Leal fue una tromba, una verdadera pesadilla para la tímida resistencia de la defensa canaria.
Peñarol, con el invalorable aporte de sus cinco goles, venció 8 a 1 a Canelones de Este en un amistoso que sirvió para sumar minutos de fútbol y no para sacar conclusiones importantes.
De todas formas, a Diego Aguirre le quedó un saldo positivo. Con Carlos Bueno inactivo y con una molestia en el cuádriceps, le vino muy bien la resurrección goleadora de Apellaniz, un punta que llegó al plantel principal precedido de una gran fama de artillero en la Tercera División.
Claro que no sólo lo de Apellaniz fue bueno. La actuación del haitiano Jean Jacques Pierre también. El corpulento zaguero volvió a mostrarse muy firme en el juego aéreo y veloz a la hora de los cierres. Fue el único defensa que jugó el partido completo. De a poco, se está haciendo un lugar en el equipo. En ese equipo que ayer recuperó a los hondureños Iván Guerrero y Edgard Alvarez, que contó con el generoso aporte de Daniel Pereira y Diego Pérez en el medio y la frescura del "Cebolla" Cristian Rodríguez en el nuevo rol de enlace. La fórmula para enfrentar al Sao Caetano se está componiendo. Sin la presencia de Gabriel Cedrés —tuvo libre y se reintegra a los trabajos mañana lunes— el técnico va conformando la oncena de cara a su segundo partido copero, "un encuentro durísimo" que quiere sortear sin problemas.
LA MISMA FORMULA. Es cierto, el rival de turno no dio la medida justa. Pero fue útil para que Peñarol tuviera una mañana tranquila, para que jugara, para que ensayara las subidas de los laterales y apuntara al arco rival.
La selección de Canelones del Este hizo lo que pudo. Le jugó de igual a igual a un Peñarol inspirado y lo pagó caro. A los 20 minutos perdía 3 a 0.
Para los segundos 40 minutos, Aguirre movió al plantel. Hizo nueve cambios para nivelar futbolísticamente a todo el grupo. Y la fórmula siguió siendo la misma aún con otros nombres, con otros hombres. Mantuvo a los carrileros, a dos volantes de contención y a dos puntas rápidos, explosivos.
socios. A Apellaniz le cambiaron el socio (Baldi por Leal) pero mantuvo la contundencia. Hizo dos de los tres goles que los aurinegros anotaron en el complemento y dejó la imagen de un goleador que está ahí, al acecho de la gran oportunidad.
Después de la lluvia, después de la tormenta de verano, las nubes le hicieron un lugar al sol.
El botija Apellaniz se quedó en la cancha. Sentado, desabrochándose los cordones de los zapatos de fútbol.
Los pocos hinchas que se dieron cita en Los Aromos se fueron satisfechos, comentando el contundente desempeño del juvenil. Peñarol sacó de su cosecha a otro goleador...