JOSE MARIA BELLO
Pablo Bengoechea es, sin duda, el mayor referente de Peñarol. Su permanencia, los títulos logrados y su bajo perfil lo han catapultado como el último ídolo de los aurinegros, al punto que aún cuando últimamente está en el banco de suplentes, es siempre el más aplaudido por los hinchas aurinegros.
No habían pasado aún 24 horas de la conquista del Torneo Clausura y el "Profesor", luego de haber entrenado por la mañana, estaba en el "Bar El 10".
—¿Qué significó la conquista de un nuevo título?
—Yo soy de la idea que Peñarol todavía no obtuvo ningún título, de nada sirve haber ganado el Torneo Apertura o Clausura si no se gana el Uruguayo, eso no cuenta como título. Si Dios quiere y ganamos las finales, entonces sí festejaremos como corresponde.
—El haber sido primeros en la tabla anual tampoco le das importancia.
—Esa es otra historia, la tabla anual influye, porque en la primera final sólo Peñarol puede salir campeón y, por lo tanto, uno hace de cuenta que juega de locatario; esa ventaja Peñarol la tiene que aprovechar, creo que esa es la única ventaja. Yo ya había dicho que nosotros podíamos haber perdido el clásico del Torneo Clausura, ganar la tabla anual y podíamos salir campeones uruguayos sin ganar ningún clásico. Es decir, empatando la primera final y ganando por penales. No creo que ganar la tabla anual te dé una gran ventaja o, por lo menos, creo que la recompensa no es lo importante que debería ser.
—¿Peñarol fue el mejor equipo del año?
—En este momento si uno hace un balance, los números indican que Peñarol fue el mejor equipo del año. Tampoco debemos dejar pasar por alto que en los planteles hubo cambios y nosotros lo sufrimos, porque se fueron los dos jugadores más importantes que teníamos: Pacheco y Canobbio y eso nos dejó muy disminuidos en la segunda parte del año.
—En lo personal este fue un año muy especial para vos.
—Indudablemente, la diferencia pasa porque juego menos que antes y se siente. No es lo mismo comenzar al semana preparando el partido del domingo que sabiendo que uno no va a jugar. En lo demás siempre actué de la mejor manera, siendo lo más ubicado posible, sin faltarle el respeto a ningún compañero, porque cuando yo jugaba había otros que quedaban afuera, y por respeto a ellos he intentado estar de la mejor manera posible todo el año, pero no es fácil.
—El jueves te tocó ingresar en un momento muy difícil.
—Es verdad, era un momento difícil pero, a su vez, tenía todo a favor. Peñarol iba empatando y sentía que la gente quería que yo entrara. Pensé que iba a ser un partido sencillo de jugarlo, estaba convencido que iba a hacer una buena actuación.
—Entraste con unas ganas bárbaras.
—Claro, ganas uno siempre tiene y además lo hice queriendo demostrar que, como jugador de fútbol, estoy vivo y eso fue lo que intenté, sentirme contento como jugador de fútbol.
—Notás que la hinchada está contigo.
—Me he dado cuenta que el cariño de la hinchada hacia mí sigue estando intacto cosa que me preocupa muchísimo porque yo quiero devolverle por todos los medios ese cariño que me dispensa.
—Para eso quizá te quede un solo partido.
—Hoy estamos pensando en la final y en los minutos que esté en la cancha voy a intentar disfrutar y luego jugar bien para que la hinchada se sienta retribuida.
—¿Pensás que la primera final puede ser un clásico similar al último clásico?
—Ojalá, pero creo que será un partido más parejo. Es la última carta de los dos planteles y el esfuerzo de los jugadores va a estar al máximo. Las finales tienen eso, uno de los dos tirará por la borda todo el trabajo del año. Hablando con los compañeros comparamos esto con el fútbol argentino y advertimos que ellos tienen una ventaja, porque ganando uno de los dos campeonatos (Apertura o Clausura) se van tranquilos, no queda marcado un equipo como perdedor.
—Y para Peñarol puede ser mucho peor porque hace tres años que no gana el título.
—Para Peñarol esta final es importantísima en todo sentido: para los jugadores que estamos ahora, para los que puedan estar la próxima temporada y para el club económicamente. Si Peñarol gana esta año el título, que es lo que todos queremos y lo único que tengo en la cabeza, todo cambiará para bien, pero en caso contrario el próximo año será complicadísimo.
—¿Qué aportó Chilavert a este plantel?
—Lo que tiene José Luis es que, aparte de ser un muy buen golero, porque las veces que ha tenido que actuar, en los momentos complicados, ha hecho atajadas muy difíciles, como jugador te contagia. Es una persona que juega sin pensar en el espectáculo, lo hace sólo pensando en ganar y yo considero que eso es lo más importante que tiene un jugador, porque hay muchos que se conforman con jugar bien pero él no se conforma con jugar bien, se conforma con ganar.
—¿Te está pasando por la cabeza que la hora del adiós está cerca?
—Dios quiera que sea el jueves (se ríe). Me pasa, pero no es de ahora, estoy totalmente preparado para emprender una nueva vida.