SANTO DOMINGO
Estaba bien preparado, pero si me preguntaban si creía que iba a ganar las dos medallas de oro antes de las competencias no hubiese sabido qué decir. Esto es muy importante, por suerte pude darle otra alegría a Uruguay", le dijo Milton Wynants a El País, ni bien cruzó la línea de llegada.
"Por suerte pude terminar primero después de una fuga que fue muy larga y difícil. Pero para que yo ganara, tuve al ‘Tamango’ (Luis Martínez) que hizo las cosas muy bien para que mantuviera la diferencia con el pelotón. Cuando empezaron a pasar las vueltas y me di cuenta que quedaba poco sentí que al menos una medalla era posible", contó el ciclista mientras los organizadores de los Juegos Panamericanos preparaban la ceremonia de premiación.
Claro, la carrera no fue pan comido, Wynants confesó que en las últimas dos vueltas "no sabía si en realidad podía aguantar el ritmo de competencia. Pero el trabajo que hicimos antes del Panamericano ayudó bastante. Con esta temperatura (ayer en Santo Domingo había más de 40 grados) si no entrenábamos tres meses antes de los Panamericanos, ni yo ni mis compañeros podríamos haber terminado esta carrera", agregó.
Ganar una medalla de oro es mucho, dos ya es espectacular. Con el triunfo de ayer, Wynants logró que sonara el himno uruguayo por segunda vez en una entrega de premios en los Juegos Panamericanos. Demasiado. "La verdad que este tipo de ceremonias son muy lindas, muy emotivas. Es imposible olvidarse de la gente que quiero cada vez que vivo estos momentos. Mi mujer, mi hija y el resto de mi familia que esta en Paysandú", narró mientras miraba bien fijo a la medalla dorada.
Diez minutos después que terminara la competencia y antes que se hiciera la entrega de premios, el sanducero volvía del control antidopaje acompañado por la doctora Gloria Mautone —caminando por la Avenida Churchill— y como si nada hubiese pasado. Es que el "Gorra" es así, humilde a más no poder.
Decía que estaba "muy emocionado", pero no se lo notaba. Quizá estaba contento por la medalla de oro, pero estaba más contento por saber que había cumplido de nuevo con un país que se ilusiona cada vez que se sube a una bicicleta.
Por último, cabe destacar que el doble medallista celeste no asistió a la ceremonia de clausura de los Juegos Panamericanos porque prefirió tomarse un descanso. Por la noche, Wynants fue agasajado por el embajador de Uruguay, Duncan Crocci.