LA PLATA
Mostrando dos caras, con un primer tiempo muy flojo y un complemento en el que el rendimiento colectivo mejoró mucho, Uruguay empató 2 a 2 con Argentina y, pese a que hubo individualidades que no respondieron y a haber mostrado que debe corregir errores, cumplió su segunda presentación internacional bajo la conducción de Carrasco, sumando un triunfo, un honroso empate como el de anoche y ninguna derrota.
El resultado del primer tiempo fue injusto. Porque Argentina hizo prevalecer notoriamente el mayor rodaje y la incuestionable superioridad técnica de sus jugadores y el conjunto que ayer lució camiseta roja no anduvo bien en defensa. Concretamente, Guigou careció de contención por la derecha de la zaga, y por la izquierda Regueiro no pudo casi nunca con Delgado y Clemente Rodríguez, que le hicieron el doble puntero en múltiples ocasiones. Además, como Marcelo Sosa volvió a ser el único volante que marcó en forma sólida, apenas si quedó el oficio de Diego López para resolver las múltiples dificultades que afrontaba el equipo de Carrasco en el fondo.
En la faz ofensiva el panorama colectivo de Uruguay, como era lógico esperar, porque la mayoría de sus jugadores estaban de vacaciones, no pareció más auspicioso: Pandiani no se acopló, Sánchez no pesó mucho y Chevantón quedó muy sólo y casi a merced de sus marcadores; lo salvó Ligüera, que pese a que Mascherano le hizo marca hombre a hombre, alcanzó a meter dos espléndidos pases con los que el atacante del Lecce consiguió —directa o indirectamente, con un tanto suyo y otro de Milito en contra— registrar la paridad en el score.
Para el complemento, Uruguay fue otro. Adelantó algo más sus líneas, apretó más a Argentina en su propio campo, y de esa forma la selección compatriota jugó 20’ muy buenos, porque Guigou y Regueiro encimaron más a los extremos rivales y Lago mejoró lo hecho en la parte inicial, lo que le dio mayor solidez al fondo, mientras que Argentina no pudo manejar más la pelota con soltura. El trámite se dividió más. Fue más parejo. Y es por eso, en definitiva, que la igualdad final, al contrario de cómo había sido al cabo del primer tiempo, esta vez fue justa. El veredicto, si acaso, lo dio el público: con la cerrada silbatina que despidió al equipo de Bielsa, premió indirectamemente a la selección de Carrasco, que aún sin rodaje, y con alineaciones casi totalmente diferentes entre un compromiso y otro, ahora suma dos partidos en el exterior, planteando interrogantes, mostrando errores, pero habiendo hilvanado un triunfo en Seúl, un empate como el de anoche y ninguna derrota.
¿La revancha en Europa?
CUMBRE Eugenio Figueredo y Julio Grondona se reunieron en la víspera para tratar de acordar la fecha de la revancha del partido de anoche en La Plata. En principio, el propósito de Uruguay era que —por una razón de reciprocidad hasta desde el punto de vista económico— el cotejo se disputara en el Estadio Centenario. Sin embargo, del encuentro entre los presidentes de AUF y AFA surgió una variante novedosa e importante.
NEUTRAL Según se supo, los dos dirigentes ven viable la posibilidad de que el desquite se lleve a cabo el próximo 20 de agosto, como estaba previsto en primera instancia, pero en cancha neutral: en un país de Europa, porque Bielsa accede a jugar si puede utilizar a todos los futbolistas que actúan en el Viejo Continente y a Carrasco es una opción que no le desencanta.