Madrugó el carnaval de la calentura

PAYSANDU | SANDRA KANOVICH

Los sanduceros despertaron apurados en la mañana de ayer para recibir al Paysandú Básquetbol Club. Antes de las ocho, una multitud ya estaba instalada en la entrada de la ciudad y desplegada por su céntrica 18 de Julio. Lo habían definido algunas horas antes: la indignación del despojo de la noche anterior debería dar paso al esperado festejo y ya nada les quitaría el título de campeón. Más allá de resultados, el equipo que los representó durante la Liga Uruguaya era el triunfador.

Así se lo hicieron saber a los jugadores con aplausos, carteles, gritos y con la mano indicando la ofrenda del corazón como agradecimiento.

Por su parte, los jugadores no se quedaron atrás. Excepto Marcel Bouzout, que ya emprendió su camino a Europa, y Diego Losada, que algunos aseguraron "estaba destrozado", regresaron a la ciudad que los alentó y siguió hasta último momento. Todos coincidieron en que el "recibimiento es impresionante y todo valió la pena por esta gente".

Seguido por una interminable caravana de autos motos y bicicletas, durante casi dos horas, el ómnibus que los transportaba transitó por las principales avenidas, mientras escuelas, liceos, oficinas y comercios detuvieron su rutina diaria para darles la bienvenida. Esta vez en la calle, el grito de ¡Paysandú!, volvió a inundar el ambiente.

Reconocido fanático de la disciplina, no faltó en los medios locales la opinión del Intendente Alvaro Lamas, que al igual que todos aquí, nada quiere saber de segundos puestos. "Defensor no existe desde el punto de vista del apoyo popular, existe Paysandú y Paysandú es el campeón", señaló al local "El Telégrafo" todavía en el Palacio Peñarol.

Sea como sea, Paysandú demostró ayer que no bastan los resultados para tirar abajo el espíritu sanducero, que bien supo capitalizar el PBBC.

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