SILVIA PEREZ
La reunión mantenida entre el presidente de la AUF, Eugenio Figueredo y el técnico Juan Ramón Carrasco dejó las cosas claras entre ambos y, a pesar de las grandes diferencias económicas entre lo que aspiraba el entrenador y lo que ofrecía el dirigente, se llegará a un acuerdo que permita firmar el contrato en los primeros días de la semana que viene. La fórmula, si es que se puede llamar así, no es otra que Carrasco siga trabajando en Fénix hasta el final del Torneo Apertura, de modo que pueda sumar los 10.000 dólares que le paga la AUF, al salario que percibe en la institución de Capurro. Tampoco se descarta que, obviamente no en la proporción en que lo hacía durante la época de Passarella, el Grupo Casal colabore, lo que permitiría que entre todo se llegue a una cifra de 20.000 dólares.
Con respecto al tema de los colaboradores, los dirigentes no pondrán obstáculos para que Carrasco trabaje con el Prof. Alejandro Martínez y con su ayudante Darwin Rodríguez. La idea es, sin embargo, no repetir lo sucedido en las Eliminatorias anteriores, donde varias personas cobraban por trabajar sólo unos pocos días al mes. En ese sentido, se ofrecerán contratos diferenciales, o sea que trabajen en forma zafral y que cobren de la misma forma.
Dentro de la misma política también es probable que le propongan a Carrasco cobrar premios diferenciales, según el lugar en que Uruguay clasifique, y conociendo su estilo y la fe que tiene en su trabajo, no se descarta que acepte la idea.
Si todo sale como está previsto, el trabajo de Carrasco comenzará en los primeros días de mayo, y se cumplirá, en principio, en un régimen de dos días por semana.
Juan Ramón Carrasco se refirió al primer contacto mantenido: "Figueredo me sorprendió para bien y tuvimos una charla amena y abierta. Es cierto que había diferencias económicas pero esto es como cuando llegué a Fénix, el primer año tenía que demostrar y después pude exigir. En la selección, salvando las distancias, es lo mismo, aunque la responsabilidad es 100 veces más. Además, me dieron razones valederas y las ganas mías también allanaron el camino. Ahora está en mí, tengo la oportunidad de cambiar el fútbol, de clasificar al Mundial, de levantar la imagen de Uruguay y de proyectar al jugador. Es un desafío muy lindo, por eso dejé de lado lo económico. Hubo un acercamiento y aunque quedaron detalles para resolver en la próxima reunión, no van a ser impedimento para que esto cristalice".
Con respecto a la posibilidad de permanecer trabajando en Fénix, Carrasco manifestó que era lo que él quería: "yo tengo que ser agradecido y por más que esto sea un trampolín bárbaro para mí, no sería ético dejarlos ahora".