Rapsodia bohemia

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Análisis | José Mastandrea

Wanderers explotó lo que tenía que explotar: las espaldas de los laterales aurinegros, fundamentalmente, el sector izquierdo de la defensa de Peñarol donde ni Fernando Fajardo ni Marcelo De Souza pudieron afirmarse a lo largo de los noventa minutos. Las corridas de Ismael Espiga, las de Sergio Blanco, las subidas de Gabriel Rodríguez primero y de Ronald Ramírez después —todas por el mismo sector— fueron determinantes. Tanto, que los dos goles llegaron por el andarivel derecho de la ofensiva bohemia. El fútbol atildado de "Malaca" Martínez y algo de Juan Carlos Parra, hicieron el resto.

Lo mejor de Peñarol, táctica y futbolísticamente hablando, estuvo en los primeros quince minutos de la segunda parte donde Fabián Estoyanoff fue imparable y bajo la batuta de Gabriel Cedrés metiendo pases en profundidad y tocando en corto con Antonio Pacheco, generaron las chances más claras de los aurinegros. Antes y después, fue una rapsodia bohemia...

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