a propuesta, la actitud y la dinámica que expusieron tanto el local como el visitante hicieron que la mayor parte del trámite se disputara en dos franjas situadas en las proximidades de las áreas. Ahí fue donde la pelota estuvo en forma reiterada, llegando para crear riesgos a los arcos. La diferencia entre el fútbol moderno y el del pasado, quizá, se dio a nivel del tipo de acción que desarrollaron los generadores del fútbol de las dos escuadras: Horacio Erpen transportó la pelota solo en corto, aunque en forma hábil, inteligente y por pasajes penetrante; Julio Rodríguez, en cambio, fue un jugador distinto para lo que es la media del fútbol de entrecasa.
El ejemplo del Fútbol Siglo XXI fue Julio Rodríguez, claro. Pero pagó su precio: se agotó y tuvieron que sacarlo, pero para lograr ese fútbol de avanzada no debe pasar lo que pasó: uno de los actores del espectáculo debió irse rápidamente del estadio porque uno de sus hijitos estaba internado con un cuadro de desnutrición. ¿Con ese entorno, es posible pedir vértigo como el que se ve el fútbol de Europa o, sin ir más lejos, el de Brasil y en la otra orilla del Río de la Plata?