SAN JOSE | JOSE L. ALVAREZ
Decenas de carteles colocados sobre las rutas 1 y 3 alertan al viajero sobre el conflicto que desde hace varios meses enfrenta a algunos vecinos de la zona de Libertad con la industria Dirox, perteneciente al grupo italiano Stoppani, establecida desde hace cinco años sobre la ruta 1.
La producción de taninos para el proceso del cuero, a partir del manejo del cromo exavalente, de alto riesgo contaminante, ha provocado la reacción de algunos vecinos y dirigentes políticos que han formado un grupo que pretende que la empresa se aleje de la zona. Sin embargo, no todos están de acuerdo y entre los propios dirigentes políticos surgen voces en defensa de Dirox.
Daniel Campanella, Julio Delgado, Carlos Secchi y José María Reyes, son vecinos de la zona y activos impulsores del movimiento que busca el alejamiento de la planta.
Campanella, productor rural y ex edil frenteamplista asegura que el cierre preventivo "no es el fin que nosotros buscamos. Queremos que Dirox se retire de la zona, porque desvaloriza nuestras propiedades y produce una serie de connotaciones sanitarias en la población".
El productor dijo que "hay una acción deliberada por esconder la contaminación que se produce. El gran error se cometió de entrada, al autorizar el funcionamiento de una planta en un lugar que no correspondía".
Secchi, que es productor vitivinícola y en la pasada legislatura fue suplente del diputado herrerista Jorge Chápper, afirmó que "se pretende hacer creer que el tema está politizado, cosa que no es cierta pues en el grupo de vecinos que se está movilizando hay gente de diversas extracciones".
"Está claro que el Estado uruguayo fue engañado con la llegada de esta filial del Grupo Stoppani, porque no se podía aceptar el establecimiento de una industria que iba a producir residuos de alto riesgo, sin tener un lugar donde ponerlos. Seguramente se dijo que no iban a existir residuos" sostuvo.
No obstante señaló que si la empresa levanta las observaciones interpuestas, la Dinama "no va a tener más remedio que permitir la reapertura de la fábrica. Será entonces el momento de que empiecen a intervenir otros organismos que hasta ahora no lo han hecho, como el Ministerio de Salud Pública, el de Trabajo y Seguridad Social, la Universidad".
"OPINAN SIN SABER". José Piaggio, que vive a 300 metros de Dirox y es veterano militante de izquierda, asegura que no está probado que Dirox provoque todos los daños que se le adjudican. Agrega que quienes se oponen a la permanencia de la fábrica, son sólo un grupo pequeño de vecinos y otros que los acompañan dejando poner carteles en sus predios.
Piaggio no disimula su irritación con los dirigentes de su sector, por la actitud intransigente que han tomado frente al tema Dirox. "Desde que tengo conocimiento, soy defensor de los trabajadores y de las fuentes de trabajo, y no he cambiado mi discurso. Tal vez por eso me diferencio de quienes opinan sin conocer", aseveró.
"No he oído que los vecinos que viven al lado de la planta y que cosechan normalmente lechugas, espinaca o uva, hayan comprobado contaminación en sus predios, y ello ha quedado demostrado por las auditorías realizadas respectivamente por Dinama y OSE", afirmó.
PLEBISCITO. Delgado, que tambien es productor dijo a El País que están manejando la posibilidad de un plebiscito sobre el tema para que se determine que esa fábrica no puede estar donde se ubica actualmente.
Reyes, por su parte, que también es productor agropecuario, dijo que tiene datos de una industria nacional con la posibilidad de crear 700 puestos de trabajo, cuyo rubro no quiso detallar, declinó establecerse en la zona por la proximidad con esta fábrica.
"Nosotros, como productores, movemos más inversión que esa planta, damos trabajo, pagamos más impuestos y no tenemos las ventajas de que esos emprendimientos gozan", señaló Reyes.
Sin embargo Piaggio aseguró que la cartelería que se ve al borde de la ruta, es elaborada en el mismo lugar y por el mismo grupito. "Hay 70 jóvenes obreros y es el primer elemento que hay que tener en cuenta, además de que se trata de una de las pocas industrias que no le ha pedido nada al Estado para establecerse. Sin embargo es controlada en forma obsesiva, con una saña que no se emplea con otras industrias similares", concluyó.